Calendario

Calendario completo del primer equipo de fútbol, RM Castilla y primer equipo de baloncesto. Hora de Madrid. Se irá actualizando a medida que se conozcan las fechas y horas exactas.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Desprestigiando la Copa y el Escudo


No tengo palabras para describir lo mal que me siento como madridista. Ya no me importa el cachondeo popular (esto es Pamplona y ya sabéis). He llegado a un punto tal de desazón porque mi equipo no arranca nunca, que ningún daño puede hacerme ya lo que profiera algún que otro maleducado de por aquí. El dolor que me produce ver a mi equipo haciendo el ridículo por segundo año consecutivo en Copa del Rey y el hecho de que la última la ganáramos con goles de Butragueño y Lasa (anda que no hace años) me tiene no enfadado, sino desconsolado.

Hay que ir por partes, ya que entiendo que son varios los culpables de semejante despropósito. Comenzaremos por el partido, seguiremos por la confección de la plantilla y terminaremos con la actitud de algunos jugadores, si os parece bien.

Ochenta mil almas llenaron anoche el Santiago Bernabéu. El espectáculo era el mismo que si se jugase la Copa de Europa, entre otras cosas porque al buen aficionado madridista no le da igual la Copa del Rey (con tantos años sin ganarla empiezo a pensar que al Real Madrid sí). Ante semejante escenario, hay que ir con todo. Me refiero a que Pellegrini debería haber sacado su mejor once disponible, algo similar al equipo que jugó en el Vicente Calderón. Sin embargo no fue así.

Todos conocéis mi animadversión hacia Diarrá. ¿Por qué? Por un lado es muy malo, pero también Villarroya era un auténtico zoquete y eso no era óbice para que se vaciara en todos los partidos, lo que le valió incluso para llegar a ser internacional (misterios sin resolver). En su línea, se apartó del juego, es decir, que jugamos los primeros 45 minutos con diez. Así, el único director de juego era Gago. El argentino siempre tendrá en mí a un defensor, pero todo tiene un momento: el Bernabéu no está bien con el centrocampista, él tampoco tiene ritmo de juego porque últimamente ha jugado muy poco (por lo que se dedicó sólo a destruir) y, al igual que le sucedió tantas veces la temporada pasada, se encontró sin apoyos. Así pues, descalabro total.

No contento con un doble pivote formado por Gago y Diarrá, Pellegrini jugó sin bandas, con un media-punta y con tres delanteros, tácticamente algo así: 4-2-1-3. Es un esquema que no entiendo, sobre todo porque tres días antes habíamos jugado con un 4-4-2 con diamante en el centro. No es lógico variar tácticamente el equipo a todas horas. Así los futbolistas jamás podrán jugar de memoria. Vemos a equipos como Sevilla y Barcelona que tienen un esquema definido de juego, de forma que cuando se lesiona un lateral, es suplido por otro lateral; si es un media-punta, entra otro media-punta; si es un centrocampista de creación entra otro centrocampista de creación... Eso no puede suceder en el Real Madrid, que posee una plantilla llena de cracks pero altamente descompensada, es decir: made in Florentino Pérez.

Johan Cruyff es un tipo al que no le tengo ninguna simpatía, pero fue un gran profesional y un magnífico exponente de la escuela holandesa. Van Gaal tampoco es santo de mi devoción ni me gusta su fútbol, pero es otro miembro destacado de dicha escuela. ¿Qué es lo que me gusta de ellos? Van Gaal tenía en el Ajax la siguiente estructura: el esquema que realiza el primer equipo lo deben utilizar todas las categorías inferiores. De esa manera, si había que recurrir al filial porque se lesionaba un extremo (le gustaba jugar con ellos) había un chaval que llevaba toda su vida jugando en dicha posición. Después lo haría mejor o peor, pero estaría jugando en su puesto.

Y yo me pregunto: ¿cual es el esquema del Real Madrid? ¿Cual es su identidad futbolística? No la tenemos. Entiendo que las pruebas se hacen en pretemporada, pero una vez se disputa el trofeo Santiago Bernabéu, el equipo ya debe saber cómo va a jugar durante todo el año. Se pueden cambiar futbolistas, efectuar rotaciones en el once inicial, sustituir lesionados o sancionados, pero modificar cada día el esquema de juego es extremadamente peligroso, porque impide al Real Madrid crecer como equipo. Y esto es, en mi humilde opinión, uno de los dos grandes males del equipo. El otro es la confección de la plantilla.

Zidanes y Pavones... ¿Cuántas veces oímos eso en la primera etapa de Florentino Pérez? Cogió a un equipo campeón, lo que es muy fácil, pero después se fue cargando todo lo que le oliera a Lorenzo Sanz. Ahora no ha cogido a un equipo campeón y claro, ya no es tan fácil obtener títulos. Florentino le debe a Sanz los títulos logrados en su primer mandato, así de claro. Y el Real Madrid le debe a Florentino que, a día de hoy, debamos rezar para que futbolistas como Cristiano Ronaldo, Kaká y Pepe no se lesionen nunca, porque proyecto deportivo no hay.

Hagamos un rápido resumen: Guti, Granero, Kaká y Van der Vaart son medias-punta, mientras que Raúl, Benzemá e Higuaín no son delanteros centro puros. ¿No hay exceso de equipaje? Un único delantero centro, completamente averiado por las lesiones (Van Nistelrooy) así que, si lo permitís, volveré a quejarme por ver a Negredo en el Sevilla, ya que su puesto no está cubierto.

Pero vayamos a las bandas: Cristiano, Marcelo y Drenthe. Aquí pecamos por defecto: Drenthe no sirve (eso pienso de él) así que, como se lesionen CR (caso actual, por cierto) o Marcelo, vamos buenos. Colocar a Lass para que recorra toda la banda derecha es un apaño que está funcionando bien, pero que sea el futbolista francés la única opción de ataque, como sucedió anoche en los primeros 45 minutos (sólo llegábamos al área rival con pases de Lass desde su banda) no es de recibo para todo un Real Madrid. Robben no era santo de mi devoción, entre otras cosas porque no es un centrocampista de banda, sino un falso delantero que entra desde la banda. Sin embargo, qué bien le vendría al Real Madrid un especialista de esas características para desatascar ciertos partidos. No me gustaba como titular, pero siempre dije que, bien utilizado, Robben era un arma importante. ¿Qué revulsivos tenemos ahora para romper un partido por velocidad y regate saliendo desde el banquillo? Descorazonador.

De centrales andamos sobrados, pero ¿laterales? Ahora mismo, para mí, sólo hay un lateral válido en toda la plantilla, que es Álvaro Arbeloa (por mucho que insistan Ramos es central, lo que ha quedado ampliamente demostrado dada su mala puesta en escena en banda) y, para rematar la broma, juega por la izquierda en lugar de en su sitio natural: la derecha.

Sitio natural... Acabo de pronunciar dos palabras malditas en los últimos años para el Real Madrid. Sí, en tiempos de Camacho, Juanito y la Quinta del Buitre, si hubiera que haberle metido veinte al Alcorcón se habría logrado. Se habla del espíritu del gran Juanito, de la fortaleza mental de aquellos jugadores, de cómo tenían absolutamente intimidado al rival antes del partido, ¿qué digo intimidado? muerto de miedo. Pero no se recuerda que, además de eso, cada futbolista jugaba en su posición natural. ¿Es que anoche los nuestros no corrieron? Salvo Diarrá, que estuvo de paseo (y hacerlo ya en un partido como el de ayer debería suponer un despido inmediato) los demás se vaciaron. Tuvieron que acabar absolutamente derrengados. Pepe estaba en todos los sitios (partidazo del central), Kaká lo intentaba una y otra vez, Raúl e Higuaín no paraban de desmarcarse, Gago corría como un loco para intentar recuperar cualquier balón, Lass lo hizo todo bien excepto centrar de rosca (es que si ya le saliera eso, sería balón de oro cuatro años consecutivos como mínimo) pero todo eran individualidades, ¡TODO! y eso, señores, no es fútbol.

¿Quién practicó fútbol anoche en el Santiago Bernabéu? El Alcorcón. Intentó jugar al fútbol, no se encerró atrás metiendo, como vulgarmente se dice, el autobús en su portería, trató de sorprendernos a la contra y no se pegaron el partido dando patadas a diestro y siniestro (y dada la inestimable colaboración arbitral de Villar y compañía, que ya se han apresurado a colocar al infame Undiano Mallenco para el próximo Barcelona - Real Madrid podrían haberlo hecho). Un Segunda B jugando al fútbol en el Bernabéu ante un Real Madrid sin identidad... Es muy grave.

En la segunda parte Pellegrini trató de arreglar el desaguisado de la primera quitando a Diarrá por Van der Vaart. El holandés dio algo de cohesión al juego, al menos el equipo comenzó a trenzar jugadas. Incluso se lograron claras ocasiones de gol (dos palos y varios tiros que se fueron desviados por muy poco) además del poderoso chut por bajo del propio Van der Vaart, que significó el único gol del encuentro, es decir, que a pesar de lo mal que se hizo todo, con un pelín más de puntería se habría podido superar la eliminatoria. ¿Qué significa eso? Que el rival era un segunda B. Pero ¿qué habría pasado si con una alineación como la de anoche nos coge, por ejemplo, el Chelsea? Lo mismo que el año pasado con una disposición táctica lamentable frente a Liverpool y Barcelona: goleada y de las gordas. Luego tuvo la ocurrencia de quitar a Lass y prácticamente firmó su sentencia de muerte. Entró Marcelo (que debería haber sido titular) y Arbeloa pasó a la derecha, pero no se consiguió lo que supongo intentaba el técnico: abrir el juego por bandas. ¿Por qué no intentó eso desde el principio? ¿Es que está mal visto utilizar bandas en el Real Madrid? Inexplicable.

¿Echamos a Pellegrini? Desde luego, no se merece seguir por lo ya expuesto. Pero deberíamos echar también a Florentino y su cúpula, además de una serie de futbolistas, para que llegase a la directiva alguien que supiera un poquito de fútbol y, en el mercado de invierno, se dejase de galácticos y contratase refuerzos en banda, como mínimo, además de contratar a algún entrenador que utilice un esquema de juego continuado y no uno cada partido.

Como digo siempre, no es más que la opinión de un humilde vikingo pamplonés, desolado porque, una vez más, se va a pasar todo el año sufriendo por su Real Madrid.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Los errores nos hicieron sufrir


El Real Madrid ya sabe a qué juega. Aunque defendí la contratación de Pellegrini al principio de temporada, he de reconocer que estaba comenzando a albergar dudas sobre la capacidad del técnico para dirigir al Real Madrid: excesivas rotaciones, diferentes esquemas, tácticas cambiantes, Cristiano-dependencia... Sin embargo el equipo lleva dos partidos consecutivos jugando de la misma manera, con criterio, equilibrio, pegada y no sólo eso: Pellegrini demostró anoche en el Vicente Calderón que sabe leer los partidos, ya que supo reaccionar en las distintas fases del encuentro. Mister, ayer estuvo usted de sobresaliente y es justo reconocerlo.

He hecho referencia en varias ocasiones a la primera parte que el Real Madrid jugó en Zurich, con especial hincapié en el adelantamiento de la línea defensiva y el achique de espacios al juntarse lo máximo posible con la media. Ayer el Real Madrid jugó así durante una gran parte del encuentro, lo que posibilitó que, a falta de 25 minutos para la conclusión del envite, el resultado fuera de un contundente 0-3.

Al adelantamiento de los defensas hay que sumar el enorme despliegue efectuado en la presión. En cuanto el Atlético tenía el balón, los diez jugadores de campo madridistas presionaban. Lass volvió a jugar como interior derecho, lo que le daba mucha libertad para ayudar a Higuaín y Benzemá en la presión a los rivales que tratan de sacar el balón jugado. Así llegó el primer gol a los cinco minutos de partido: superioridad numérica ante quien trata de sacar el balón en un dos contra uno de Ramos y Lass; robo del francés, pase a Kaká y golazo de éste de formidable cañonazo desde fuera del área.

El Real Madrid continuó en la misma línea tras el gol. Marcelo sigue demostrando que es un interior izquierdo de lujo (quien lo calificó en su día de broma padece de ceguera futbolística total) demostrando que en el Real Madrid de los últimos años había futbolistas de mucha clase, sólo que no podían rendir al estar colocados en zonas donde no podían explotar su talento. Lo mismo podría decirse de Higuaín, tan criticado y denostado por quienes presumen de saber de fútbol. ¿Qué habría pasado si estos necios hubieran mandado algo en el Real Madrid? Que ahora no dispondríamos de dos futbolistas de 21 años y amplia experiencia como ellos dos.

Volvemos a la paciencia. No se puede hacer un equipo en dos meses. Tampoco se puede juzgar la labor de un técnico en tan corto lapso de tiempo. Todo requiere un curso de acontecimientos y, aunque dolidos por la ida contra Milán y Alcorcón (con todo el derecho, por cierto) hemos atacado duramente a los nuestros, parece que las cosas comienzan a salir bien.

En el segundo gol nos hemos tenido que quitar el sombrero ante Marcelo. Lo comenté hace unos días: el sobrevaloradísimo Luis Figo se cambiaba de banda cuando era incapaz de marcharse del lateral que le había tocado en suerte (siempre mirando por sí mismo y no por el equipo), pero Marcelo lo hace con mucha inteligencia. Si al brasileño se le concede libertad de acción en ataque, demuestra ser inteligentísimo al buscar, de vez en cuando, desmarques a banda cambiada. En ocasiones los rivales defienden en zona, nadie lo sigue, se crea la ya comentada superioridad numérica, el atacante queda solo y, si encima define con la calidad del señor Marcelo, que lo mismo chuta con una pierna que con otra (capacidad ésta de extraordinario valor) llegan los goles. Tremendo trallazo desde dentro del área por la primera escuadra con el que el partido parecía quedar sentenciado.

Uno de los aspectos destacables del equipo ha sido la movilidad. De Higuaín ya sabemos que no para, pero Benzemá nos tenía un poquito de los nervios por permanecer demasiado estático en los partidos. Anoche no fue así. El delantero galo se dejó caer a ambas bandas, se desmarcó una y otra vez, presionó, chutó a puerta... Su línea ascendente está bien, desde luego, pero debe corregir inmediatamente dos errores muy graves: la facilidad con la que incurre en fuera de juego y su escasa puntería a la hora de intentar batir al meta rival.

Otro que se mostró muy participativo fue Kaká. El hecho de que Xabi Alonso se esté erigiendo por fin en amo y señor del centro del campo (dudar de su calidad a estas alturas es tan irrisorio como desinformativo) permite al media-punta brasileño incorporarse más al ataque como a él le gusta, en oleadas. No llega a ser un tercer delantero (su posición es un pelín más retrasada) pero casi. Cada vez tiene más confianza y ya vuelve a levantar la cabeza, algo que en los últimos partidos no había hecho pecando de exceso de individualismo.

Pero no todo es de color de rosa en este equipo. De hecho seguimos teniendo graves desajustes defensivos que bien podrían habernos costado los tres puntos. Y casi siempre vienen por el mismo lado: la banda defendida por Ramos. Así como el sevillano había funcionado bastante bien el martes en Milán, ha vuelto a las andadas: pierde el sitio muy fácil, se crean huecos, oportunidades y ¡Hala!, a encomendarnos a San Casillas, que desbarató lo que podría haber sido el 1-2 a pies de Simao, que se plantó solo dentro del área madridista. Hubo un par de ocasiones más en las que el Atlético podía haber marcado, pero la suerte nos sonrió. De todas maneras, con el nivel de juego que este equipo es capaz de desplegar, encomendarse a la suerte es de locos. Hay que corregir estos errores defensivos, pues nos pueden costar la temporada.

En la segunda mitad el guión seguía siendo el mismo: líneas adelantadas, presión constante, posesión del esférico, contínuos robos a los atléticos cuando trataban de sacar el balón jugado... Perdimos muchas oportunidades de haber resuelto el partido antes del gol de Higuaín (nos hizo mucho daño lo ya comentado de Benzemá en cuestión de fueras de juego y puntería). El caso es que a los 20 minutos, don Gonzalo Higuaín robó un balón a Perea, echó a correr como un gamo, se plantó ante Asenjo y definió perfectamente por bajo. Un crack.

Tras el gol, en dos minutos el partido se volvió loco: entra Raúl por Higuaín, expulsan a Ramos, agreden desde la grada a Pellegrini... Vayamos por partes. El árbitro del partido era Clos Gómez, ¿lo recordáis? Fue el infame personajillo que el año pasado arbitró este mismo partido, anulando tres goles legales al Real Madrid, expulsando injustamente a Van Nistelrooy y perdonando un par de clarísimas rojas a los rojiblancos. Villar no se cansa de demostrar que su Villarato sigue vigente y no contento con mantener la roja a Albiol (todo un bochorno) lleva a cabo la provocación de volver a desginar a este mequetrefe para el derbi. El partido se resolvía demasiado fácil para el Real Madrid y algo había que hacer. He visto repetida un montón de veces la falta de Ramos: va a por el balón, llega tarde y derriba al Kun, pero Garay llegaba a la ayuda. Si a Garay le hubiera dado tiempo a parar a Agüero o no, habría que haberlo visto, pero implica que no estaba solo, suficiente como para no señalar expulsión.

Aquí Pellegrini ha reaccionado perfecto: Arbeloa, que estaba completando un nuevo partidazo como lateral izquierdo, a la derecha, Marcelo retrasado al lateral izquierdo y Gago entrando en el campo por Benzemá para que el equipo no tuviera inferioridad numérica en la medular por el cambio táctico de Marcelo. La consigna era mantener las líneas adelantadas a pesar de contar con un hombre menos y el movimiento le salió tan bien a Pellegrini, que el Real Madrid continuó dominando, como si nada hubiera pasado.

Sin embargo, a los diez minutos de la expulsión, llegó el lío. Una vez más los despistes defensivos que no se pueden consentir en un equipo de esta envergadura, colocaron en poco más de un minuto un peligroso 2-3 en el luminoso. Creo que no hace falta repetir que Marcelo es un interior de categoría pero un lateral con deficiencias en la defensa. El primero del Atlético ha llegado porque ha dejado que le ganaran la espalda por su banda. El segundo ha venido propiciado por una pérdida de balón de Lass, propiciando un rápido contraataque en el que el Kun ha roto la cintura de forma inmisericorde a Pepe, quien creo que podía haber hecho algo más.

Dos goles y la cercanía del minuto 45 han provocado que el Real Madrid se echara hacia atrás. Pellegrini ha vuelto a reaccionar cambiando a un agotado Kaká por Van der Vaart. La idea era volver a tener la posesión del balón, que es la mejor manera de defender. Y hay que reconocer que el holandés se ha vaciado, ayudando mucho a Arbeloa a defender la banda derecha. También ha sido importante la labor de Raúl en estos últimos minutos: cada vez que le llegaba el balón sabía aguantar la posesión e incluso se iba hacia adelante, sacando los colores en una ocasión a los dos centrales atléticos, demostrando la gran clase que atesora.

En el descuento Agüero nos ha cortado la respiración en un mano a mano con Casillas, fruto de otro error defensivo garrafal. Pero entre que ha chutado al muñeco y que Iker es mucho Iker, afortunadamente el empate no ha llegado al marcador.

Tres puntos, 25 de 30 posibles y segundos a un punto del Barcelona porque uno de los lacayos de Villar decidió anular un golazo de Raúl en Gijón. Todavía no hemos ganado nada y hay que corregir una serie de importantes errores, pero creo que estamos en el buen camino. Ahora a resarcirse en la Copa de lo de Alcorcón.

Atlético de Madrid -2- Real Madrid -3-

viernes, 6 de noviembre de 2009

Provocación del "Villarato": CLOS GÓMEZ

Los anti madridistas ponen el grito en el cielo, cuando se habla del "Villarato" y de los árbitros. Los hechos, jornada tras jornada, nos están dando la razón. Baste fijarse en los arbitrajes sufridos las dos últimas jornadas, para ver claramente que molestamos al estar tan cerca de los innombrables.

No conformes con los arbitrajes, los comités, una vez más en un gesto de estómagos agradecidos, evitan que se haga justicia deportiva y sancionan al jugador Albiol por una acción a todas luces injusta y vulnerando la reglamentación futbolística existente. El agravio comparativo, con otros compañeros de profesión, es a todas luces bochornoso. Esta misma jornada al jugador del Osasuna, Aranda, le fue retirada la tarjeta amarilla por simular un penalti en una acción con el jugador barcelonista, Pique. Con el jugador osasunista no les cayeron prendas en reconocer el error del árbitro que, además de perdonarle un claro penalti al Barcelona, había amonestado al delantero local.

No se detuvieron en “perdonar” a Aranda, tres jugadores de 2ª división también fueron atendidas sus reclamaciones. Para Albiol no existe la justicia deportiva por el simple hecho de pertenecer al Real Madrid.

No conformes con todo lo anterior, el "Villarato" ahora busca PROVOCAR. Porque de una provocación se trata la designación del aragonés CLOS GÓMEZ para dirigir el duelo de rivalidad entre el At.ético De Madrid y el Real Madrid. Es el mismo que el 18 de octubre del año pasado, en el mismo escenario, nos escamoteó TRES goles legales, perdonó la expulsión de Maniche pero no tuvo reparos en mostrarle la roja directa a Van Nistelrooy por una acción que como mucho era amarilla.

Los favores se pagan y Villar y sus secuaces no tardaron en hacerlo: el día 1 de enero del presente año a Clos Gómez le fue concedida la escarapela FIFA. Dos encuentros internacionales lleva.

Centrándonos en la liga nacional, decir que debuto en primera división en la temporada 2006/2007, en el encuentro Español – Nastic (0-1). Lleva 58 partidos dirigidos, seis la presente temporada.

Al Real Madrid le arbitro 6 partidos (3 y 3) con un balance de tres victorias y tres derrotas. La única victoria como visitante fue la temporada anterior en el encuentro mencionado. Dos penaltis le señalo a favor y dos en contra.

Como resumen mencionar que, una vez más, tendremos que jugar contra 14, porque, como se aprecia en la anterior fotografía, todo lo que le huele a blanco le hace perder los papeles. Aunque uno desee que Dios lo ilumine y que no nos de nada, pero que no nos quite lo que sea nuestro.

Nilo Campo
Socio nº 89506 del Real Madrid

martes, 3 de noviembre de 2009

Así hay que jugar al fútbol


Cuando todavía tenemos en la retina el descalabro de Copa, el triste empate en Gijón y el partido de ida frente al Milán, uno se pregunta: ¿por qué el Real Madrid no jugaría aquellos tres partidos como hoy?

San Siro es un estadio maldito para nosotros. Hasta hoy, el Real Madrid lo había visitado cinco veces en partido oficial y habíamos perdido siempre, logrando marcar únicamente un gol (el 1-5 conseguido liderados por un gran Guti fue el partido del centenario milanista).

Esta noche, vista la primera parte, todos creíamos que la historia iba a cambiar su curso. Bueno, realmente lo ha cambiado (es la primera vez que no perdemos aquí) pero nos hemos quedado con un mal sabor de boca porque, realmente, el equipo ha merecido ganar de forma contundente.

Los primeros cuarenta y cinco minutos han sido excepcionales. El Real Madrid ha comenzado como si estuviera en el Bernabéu en lugar de ser visitante: líneas adelantadas, presión de todos los jugadores de campo, apoyo al jugador que llevaba el balón, utilización de las bandas, línea defensiva muy concentrada y un gran Xabi Alonso. ¿Por qué destaco al tolosarra? Muy sencillo: tras leer una serie de incongruencias por ahí, me doy cuenta de que hay una serie de tareas en el fútbol, muy importantes, que no se valoran. Muchos únicamente se fijan en el regate final, el pase de gol y el gol, pero para llegar a esas situaciones, hay que trabajar mucho y esta noche, el trabajo de Alonso ha sido ímprobo.

Conviene ahora explicar un poquito de táctica, para que nadie se pierda con desinformaciones (las cuales, por cierto, no llegan sólo por parte de la prensa). Lass no ha jugado de pivote, sino que lo ha hecho como interior derecho. Todos sabemos lo que le ocurre a Ramos cuando juega de lateral y no tiene a nadie por delante en su banda: se lanza al ataque sin orden ni concierto. Hoy estaba Lass y Ramos únicamente ha subido cuando le tocaba. El sevillano ha estado fatal en ataque (no ha dado un pase en condiciones) pero su labor defensiva ha sido irreprochable, hasta el punto de que no hemos tenido ningún problema por su banda en todo el partido.

Con Lass en la derecha, Alonso asumía el trabajo en el centro del campo. El francés estaba más libre para incorporarse al ataque, dada su situación en banda derecha (aunque hacía movimientos de volante, terminando en el centro, aproximadamente a la altura de tres cuartos). Pero Alonso no podía dar ese paso adelante libremente, porque alguien debía cubrir esa posición. A los que no nos gusta el doble pivote, por un lado estábamos contentos, pero por otro, nos hubiera gustado ver a Xabi más arriba. Sin embargo, si queremos equilibrio todos no pueden subir. El sacrificado ha sido hoy Alonso, pero sacrificado entre comillas, porque gracias a su gran partido, los de arriba han podido hacer encaje de bolillos.

El Real Madrid no perdía el balón. Teniendo en cuenta que el Milán vive del contragolpe, en la primera mitad se quedaban sin opciones. Con la posesión, con los jugadores enchufados y con los contínuos movimientos de Higuaín, Benzemá, Kaká y Marcelo, parecía cuestión de tiempo que el Real Madrid se marchara de Italia marcando una buena goleada.

Pero Platini y compañía no lo podían permitir. Después del arbitraje de hoy, si alguien me dice que los colegiados sólo pitan lo que ven, es que ese alguien no sabe de esto. ¿Cuántas faltas le han hecho a Kaká? Son incontables. ¿Y a Marcelo, Higuaín y Benzemá? ¿Y cuántos penaltis no se han pitado en el área local? Cada vez que había un saque de falta o córner, se producía del orden de media docena de infracciones en el área italiana. Sin embargo, el único penalti pitado ha sido a favor del Milán, en una jugada iniciada con falta de Ambrosini (idéntico a la mejor ocasión de peligro de Pato, desbaratada por Casillas cubriendo perfectamente el hueco).

No recuerdo un partido más descarado y flagrantes en lo que a faltas se refiere que éste. Ha sido un auténtico ultraje, un bochorno, un escándalo de grandes proporciones. Lo dijimos al principio de temporada: "este año el Real Madrid, para ganar en Europa, tendrá que resolver los partidos por goleada antes de llegar a los minutos finales". Y parecemos brujos, porque hemos acertado de pleno.

Benzemá ha conseguido el gol del Real Madrid, tras rechace de un fuerte chut de Kaká. El empate lo ha logrado el exfutbolista (Fraudinho) de penalti.

Tras el descanso, el Real Madrid ha cambiado tácticamente. Incomprensible. Siempre hemos dicho que lo que funciona no debe cambiarse. Si se puede mejorar, adelante, pero cambiar algo cuando estás pegando un repaso a tu rival, es de juzgado de guardia. El Real Madrid ha abandonado las bandas. Marcelo se ha venido más al centro, Lass ha hecho lo propio, el juego se ha entorpecido, hemos empezado a perder balones y el Milán ha empezado a encontrarse en su salsa, lanzándose al asalto de la portería blanca en peligrosísimos contraataques.

Pellegrini no ha reaccionado (parece que se resiste a practicar un fútbol con bandas) y lo hemos pasado francamente mal. Pasado este tiempo, el cansancio ha comenzado a hacer mella en ambos equipos y, de la rotura general, el más beneficiado ha sido el Real Madrid que ha vuelto a llegar con peligro a la meta contraria. Kaká ha sabido aprovechar muy bien los espacios con buenas jugadas individuales y hemos podido decantar el partido a nuestro favor, pero unas veces Dida, otras la falta de puntería y otras la cantidad indiscriminada de faltas no pitadas por el colegiado, han evitado que subiera el segundo gol al marcador.

Hablando de Kaká: ¿habrá sido una consigna del técnico que se pasase todo el partido chutando desde fuera del área? Vale que Dida, de un tiempo a esta parte, ofrece muchas dudas, por lo que no es mala idea probarlo desde ahí, pero han sido varias las ocasiones en las que Kaká ha recibido llamadas de atención de compañeros que se encontraban desmarcados y en buenas posiciones cuando el brasileño decidía tirar. Creo que Kaká va a más en su juego, pero sigue levantando la cabeza demasiado poco para mi gusto. Espero que se corrija.

En el tramo final han entrado Raúl y Van Nistelrooy y el siete casi la lía. En los últimos minutos primero Marcelo y después el gran capitán a punto han estado de marcar, pero Dida ha sabido terminar el partido de forma muy solvente.

Con el pitido final tenemos el reparto de puntos (me da que Pellegrini ha prescindido de las bandas en la segunda parte porque le gustaba el empate y trataba de detener el ritmo de juego) que deja más contentos a los italianos que a nosotros, porque perdemos con ellos en el average.

Estoy muy contento con la primera parte, pero entre el arbitraje y entre que una vez más, nos volvemos de San Siro sin ganar, se me ha quedado un mal sabor de boca. Lo que tengo claro es que esta temporada no pienso volver a sentir ningún ataque de euforia antes de ningún partido. Esta noche todos hemos estado más concentrados (directiva, cuerpo técnico, futbolistas y aficionados) nadie ha dado por ganado el partido antes de jugarlo y ha dado gusto ver jugar a los nuestros. Éste es, sin duda, el camino a seguir.

Los dos últimos arbitrajes

Lo que presencié en directo, el pasado día 24, en el Molinón, me desanimó de tal forma, que preferí no poner nada sobre la labor de Teixeira Vitienes por no querer que sonara a disculpa. Si bien es cierto que dos puntos se perdieron por culpa de un asistente, que en un alarde de protagonismo, vio lo que no existió y se volvió cegato en lo que si existió “la agresión, delante de sus narices, de Rivera sobre Diarra.

Comenzaban los prolegómenos arbitrales muy mal. Pienso que se saltaron a la torera sus obligaciones. Obligaciones que tienen de estar el día anterior en la ciudad donde se juega el partido y revisar las condiciones del campo por la mañana, en previsión de tiempo para subsanar las posibles anomalías del terreno de juego. Quini con un paraguas acompañaba a Teixeira sobre el césped una hora antes del comienzo. En la otra portería, los dos asistentes, inspeccionaban la otra parte, incluso midiendo con pasos el área grande.

La parsimonia del equipo visitante, durante la primera parte, facilitó que no tuviera que tomar decisiones complicadas. La segunda, el Madrid subió una marcha su ritmo y ahí ya se le complico el partido. En las dos jugadas más conflictivas optó por lo más productivo: perjudicar al equipo blanco. Gol anulado a Raúl, totalmente legal y perdonar la expulsión a un jugador local. Bien es cierto, como comento al principio, que su asistente es el inductor de su error, pero él, bien que le agradece la ayuda y no duda en tomar la decisión que permitió, en colaboración con la actitud de los jugadores blancos, el que los tres puntos se fueran para Madrid.
La labor de Mateu Lahoz ya se presumía que tomaría el camino marcado por el Villarato: perjudicar al Real Madrid. Afortunadamente su primer error grave sirvió para espolear al equipo local y que al final la victoria se decantó para el lado de quien más la busco y mereció a pesar de tener que jugar durante más de 60 minutos con 10 jugadores.

Comenzó su recital señalando un fuera de juego inexistente de Higuaín en el minuto 9, cuando el argentino había ganado la espalda a la defensa rival.

Cuando transcurría el minuto 18 señala falta a favor del equipo blanco, cerca del área rival. Ejecutada por Xabi Alonso es despejada por un jugador getafense con el brazo en la misma frontal del área. No señala nada. En el minuto 27 viene la jugada clave del encuentro. Balón despejado por la defensa rival que va hacia el área grande madridista, Soldado agarra por el pantalón a Albiol para ganarle la posición. El central madridista, a su vez, agarra a Soldado que está tratando de controlar el balón de espaldas a la portería y con la proximidad de Pepe que viene en la ayuda. El ex canterano, inteligentemente, se deja caer y Mateu Lahoz señala la falta correspondiente y le muestra la cartulina rojo al defensor local. Como mucho amarilla, y ni eso.

Me gustaría escuchar a Sánchez Arminio anunciar la nevera para Mateu Lahoz, como lo hizo con Delgado Ferreiro. El error técnico es de la misma índole: desconocimiento del reglamento. Soldado nunca estuvo en posición manifiesta de gol.

Por dos veces Kaká fue parado dentro del área antirreglamentariamente pero el valenciano no vio o no quiso ver. Dos penaltis que se fueron al limbo, como se fue la expulsión de Mario en el minuto 87, al no señalar nada en la dura entrada sobre Van der Vaart delante mismo del asistente. La acción del defensor era merecedora de algo más que amarilla y ya tenía otra.

No estamos jugando bien, mejor decir que no sabemos a que jugamos, pero es tal el miedo del Villarato, que no pierden ocasión de mostrar su poder de manipulación y adulteración de una competición. Baste recordar, que con los dos puntos escamoteados en Gijón, seriamos líderes en solitario con un punto de ventaja sobre los “inventores del fútbol”.

Estoy deseando conocer más detalles de las reuniones, del Sr. Calzoncillos Lapuerta, con personas influyentes en compañía de señoritas de buen ver y complacientes, según las manifestaciones de la Sta. Massoli, ex secretaria y amante del presidente del equipo innombrable.

Nilo Campo
Socio nº 89506 del Real Madrid

El Real Madrid ve las orejas al lobo

El Real Madrid empata a 2 contra el Valencia,  en la segunda jornada de liga, en el primer partido  de esta temporada disputado e...