Calendario

Calendario completo del primer equipo de fútbol, RM Castilla y primer equipo de baloncesto. Hora de Madrid. Se irá actualizando a medida que se conozcan las fechas y horas exactas.

domingo, 14 de noviembre de 2010

El mejor: Turianzo Álvarez

Al entrenador del Sporting, espero que el Comité de Disciplina lo sancioné por calentar el partido innecesariamente, estafó a los espectadores que pagaron, como mínimo 90€, una entrada, para ver un espectáculo deportivo y se encontraron con un equipo súper revolucionado que evitó que hubiera espectáculo y, Dios hizo justicia, al final los tres puntos se los llevaron los visitantes.

Casi siento tener que comentar los errores cometidos por el colegiado, Turienzo Álvarez, porque el Miura que le toco lidiar fue peliagudo y al final supo llevarlo a su terreno cuando le dieron motivos para cortar por lo sano, lo hizo: Botia se olvidó del balón y al colegiado no le tembló el pulso para mostrarle la correspondiente tarjeta roja y la expulsión fulminante. Seis jugadores locales fueron amonestados y a lo largo de la temporada lo pueden pagar caro por culpa del... entrenador local. Si ya estaba cuestionado por el Molinón, con su comportamiento en la rueda de prensa del otro día, espero que la junta presidida por Vega Arango tome las medidas correspondientes y lo ponga de patitas en la calle, que es el lugar que le corresponde.

Como digo hoy, Turienzo Álvarez, fue el mejor sobre el terreno de juego a pesar de que permitió que Sangoy se fuera de rositas. Por estar más revolucionado que sus compañeros, por el comportamiento anti-deportivo y de mal ejemplo para la juventud y por la falta cometida sobre Pepe en el minuto 7. Para mí el único lunar que se le puede achacar al colegiado vasco-leones. Digo único lunar porque el gol anulado a Higuaín es de su asistente que es el que le marca la posición antirreglamentaria del argentino. La posición era legal y por consiguiente el gol debió de subir al marcador, como se aprecia en la foto adjunta.

Como resumen final, y soy repetitivo, el colegiado fue el mejor al saber someter el Miura que le envió Manolo Preciado y de estar mal asistido en las bandas.

Como dice la canción: “algo se queda en el aire cuando un amigo se va”, eso parece que está sucediendo en la RFEF al irse el amigo “calzoncillos Lapuerta” pues ayer con 1-0 en el marcador les fue anulado un gol legal y en la contra se produjo el empate a 1-1. Bien es cierto que el segundo de “Manolito de Pampona” es en fuera de juego y que a Maxwell le perdonaron la expulsión.

Nilo Campo
Socio nº 89.506 del Real Madrid

viernes, 12 de noviembre de 2010

Tres de los peores arbitrajes

Por norma general, los colegiados designados para dirigir encuentros de rivalidad, van predispuestos a cortar por lo sano y a no permitir la dureza que se le presupones a este tipo de encuentros lo que, al final, hace que desmerezca el espectáculo. La regla que deshace la norma fue el valenciano Matéu Lahoz. Permitió incluso más de lo permisible en un encuentro de fútbol. Por consiguiente en el apartado disciplinario su nota es de suspenso.

Tampoco estuvo bien en el seguimiento del juego, al hacerlo de muy lejos tratando de no estorbar y que al final lo que hizo fue cometer dos errores muy graves, dos penaltis no señalados, por no seguir el juego de cerca como debería y que le hubiese facilitado la labor. Por lo tanto su calificación es de suspenso.

Lo que es más patético, pero mucho más, son los comentarios de ex-colegiados analizando las jugadas polémicas. Llegan, incluso, a engañar de forma descarada al lector-espectador. Ejemplo de Urizar Azpitarte en su crónica del AS. En fin, todos los conocemos y sabemos que pierden su objetividad en busca de agradar a quien les da una migaja.

Centrándonos en las jugadas polémicas del encuentro entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid, las dos más importantes, por lo que pudieron significar en el marcador final, fueron sendos penaltis que no señaló. El primero, minuto 28, con el marcador 2-0 cometido por Xabi Alonso. Un remate-centro del Kun Agüero fue cortado con el brazo, que tenía claramente separado del cuerpo, por el centrocampista madridista. Era penalti claro y tarjeta amarilla y no roja como piden los anti-madridistas. No estaba bajo palos que es el único supuesto de expulsión por cortar la trayectoria del esférico con las manos como dice el mal colegiado Urizar Azpitarte.

El otro penalti no señalado, minuto 39, fue cometido por Simao al trabar con su pie derecho a Di María, cuando este encaraba la portería rival dentro del área. Urizar Azpitarte y Ramos Marcos dicen que no es penalti porque el portugués toca balón, cosa que no es cierta, pero aunque lo fuera, si Di María no hubiera sido derribado seguiría estando en posesión de la pelota puesto que la trayectoria y velocidad del balón no variaron. El penalti es claro y no debería dar lugar a discusión pero cuando se trata del Madrid todo vale para estos “vividores” futbolísticos y salta la polémica que si toca balón, que si busca el contacto el delantero, que si…. En fin, que es penalti claro.

Otra queja de los anti-madridistas, es en el primer gol del Real Madrid. Piden falta de Xabi Alonso sobre Reyes. Falta que no existe como tampoco lo fue otra jugada igual, minuto 9, en la cual Sergio Ramos busca el contacto con Simao, se queda reclamando la falta inexistente mientras los visitantes montan una contra que no terminó en gol por puro milagro. Ahí los “patéticos” no solicitaron la falta. Pues la jugada es un calco. Gol legal.

Como comentaba al comienzo de este resumen, en lo disciplinario es, quizás, donde peor estuvo Matéu Lahoz. Dos acciones muy claras de expulsión perdonó a los jugadores visitantes. La primera a Tiago, minuto 65, que cortó una contra de CR7 dándole una patada en la rodilla, por detrás, sin estar a distancia de jugar la pelota. Para el colegiado fue de amarilla. La otra, con consecuencias más graves, era para Diego Costa que en la salida de un córner dio un codazo a Carvalho. A causa del mismo el luso tuvo que ser sustituido con un corte en el pómulo, muy cerca del ojo, y con mareos.

En lo disciplinario tampoco fue ecuánime, midiendo con rasero distinto a los dos equipos. Amonestó justamente, a los locales pero, por acciones idénticas, perdonó la amonestación a los visitantes. Domínguez no vio la tarjeta amarilla por su falta sobre CR7 en la jugada del 2º gol local. Tampoco fue amonestado Reyes cuando zancadilleó a Marcelo, minuto 21, evitando la contra del brasileño. Ni tampoco fue amonestado Filipe Luís por cortar en falta la contra de Di María. Tampoco sancionó con la correspondiente cartulina amarilla por los agarrones de Mario Suarez sobre Di María, ni el cometido sobre Higuaín así como tampoco amonestó a Diego Costa por el suyo sobre Sergio Ramos. Ni la zancadilla de Raúl García.

Estuvieron más entonados sus asistentes aunque se comieron sendos fuera de juego inexistentes. En el primero Higuaín se plantaba solo delante de De Gea, en los primeros minutos de encuentro, en el 2º era Forlán en que encaraba, con ventaja, a Casillas en la segunda parte.

Si la labor del valenciano Matéu Lahoz se puede tildar de casero, como tratan de justificar esos otros, es cosa de cada conciencia. Para mí, desde luego, estuvo muy mal, le quedó muy grande el encuentro y trató de agradar a su jefe, del que todos conocemos su animadversión al Real Madrid.

Del arbitraje de Paradas Romero en el partido de copa prefiero no comentar nada. Él solito se descalificó gracias a la inteligencia del entrenador local, que buscó su expulsión evitando con ello la masacre de amonestaciones hacia los locales, del malagueño Paradas Romero. Bravo Mourinho.

Os adjunto las fotos de las jugadas polémicas del encuentro de Champions, en Milán, en donde el mal colegiado inglés, Weed, evito que venciéramos al Milán.







Nilo Campo Santos
Socio nº 89.506, del Real Madrid

jueves, 11 de noviembre de 2010

Copa del Rey 2010/11: Real Madrid - Murcia


Dicen que la Copa del Rey ha perdido prestigio. Radios, televisiones y periódicos se quejan amargamente. Incluso hubo una bochornosa entrada en el partido del Atlético (5000 espectadores que se animaron al final, porque a media tarde se habían vendido ¡¡¡24 entradas!!!). Pero eso se acabó. ¿Por qué este torneo ha perdido su caché? Porque el Real Madrid lleva diecisiete años sin ganarlo. No habrá un décimo octavo, así que la Copa del Rey volverá a ser un trofeo de categoría.

Mourinho es madridismo en estado puro. Desde 2008 llevaba el Real Madrid sin ganar una sola eliminatoria, ya fuese de Champions o de Copa del Rey. Y anoche, con una contundente goleada, el maleficio se acabó.

Pero no sólo es eso. En los últimos años, ¿alguien le daba la debida importancia a los primeros partidos disputados en Copa del Rey? No mucha, la verdad. Sin embargo anoche vimos un Bernabéu lleno, metido en el partido, disfrutando con la victoria, con un ambiente digno de una eliminatoria de Copa de Europa.

Mourinho no sólo ha metido al equipo en cintura, sino que también está consiguiendo implicar al Bernabéu y eso, como muy bien sabemos los madridistas, es harto complicado, ya que hablamos de un público tradicionalmente muy frío. Ahora bien, ¿acaso no lograban Juanito, Camacho, Santillana y compañía la misma complicidad? ¿Redordáis cómo estos astros calentaban el ambiente antes de los partidos internacionales y las remontadas que se fueron llevando a cabo en aquellas dos UEFAS consecutivas? (y hablo de la UEFA, cuando era una competición de altura, con los principales clubs de las ligas más importantes).

Mou lleva unos días dándole a su piquito de oro. Sus mensajes son emitidos con una claridad meridiana: primero a los jugadores, hablando de la importancia que este torneo debe tener para un español y dejando claro que el partido era una oportunidad para demostrar cosas y después a la afición, diciendo que este equipo los necesita para logros importantes.

Sobre la afición, sobresaliente. Sobre los jugadores, a pesar de la contundente goleada, podríamos hablar de luces y sombras. Las ruedas de prensa posteriores a los partidos, con Mou, son muy didácticas y esclarecedoras. Ayer no fue una excepción. Primero cargó contra Canales (bajo mi punto de vista de forma un tanto injustificada, pues si bien no entró en juego todo lo deseable, tenía detrás al tarugo Diarrá, incapaz de dar un pase de verdad en todo el partido y así matas al media-punta). Canales no le gustó y por ello lo quitó en el descanso. Después habló más en general: "el que entrena de maravilla, juega de maravilla; el que entrena bien, juega bien; el que entrena mal, juega mal". Así las cosas, justificó por qué unos juegan mucho y otros poco. Él dio la oportunidad a ciertos jugadores de demostrar cosas y en función de lo visto en el campo, Mou obrará en consecuencia.

¿Quiere decir eso que ya no va a contar con Canales? Ni mucho menos. Este año ya le puso la cruz (comentario que encanta a los periodistas) a Pedro León y Benzemá. ¿Qué consiguió? Que se esforzasen al máximo para seguir contando con oportunidades. Espero que Canales tenga la misma reacción, porque es un gran futbolista.

De quien no creo que tenga pega alguna es de Raúl Albiol. Que un tipo que acaba de salir de una lesión y que tiene muy pocos minutos disputados en lo que va de campaña, sea capaz de jugar noventa minutos con la misma intensidad y seriedad que si llevara jugando de titular varios partidos, es un profesional de tomo y lomo. Teniendo en cuenta que a Pepe se le suele ir la olla y la edad de Carvalho, es muy importante contar con alguien como Albiol. Espero que Mou, que toma nota de todo, haya percibido debidamente esta circunstancia y cuente más con él a partir de ahora.

Fijáos si no deja nada al azar, que hasta sabía el promedio tarjetero del árbitro. Hoy oiréis y leeréis de todo acerca del gol de Higuaín, en claro fuera de juego, pero poco de la cantidad injustificada de tarjetas en contra del Real Madrid (preguntad a Arbeloa que se fue calentito tras su expulsión). Seguro que aquellos que padecen de madriditis (que cada día hay más, qué pena) tratan de justificar dicha acción en el devenir del partido. Anoche ya oí algo sobre que las cosas no le iban bien al Real Madrid y que gracias a ese gol encarriló el encuentro. ¿Acaso no íbamos por delante en el marcador? ¿Casillas no se estaba aburriendo sobremanera? Y, sobre todo, ¿no mejoró el Real Madrid con los cambios en la segunda mitad? Hasta el entrenador rival, que tan torpes declaraciones ha ido soltando en los últimos días, reconoció que la manita recibida era incontestable. Y los hechos, hechos son.

Pero hablaba de Mou y del árbitro (olvidemos a los tontos que tratan de desinformar). No es normal que en un partido como el de ayer, Paradas Romero (otro de los amiguetes de Villar) estuviera destrozando a tarjetas amarillas al Real Madrid. ¿Qué hizo Mou? Lo mismo que hacían aquellos inteligentes entrenadores de baloncesto de la extinta Unión Soviética, que sabían cuando debían intervenir en el partido a costa de que les pitasen una técnica. Montó el lío, se encaró primero con el cuarto árbitro y luego con el payaso de Paradas. Se ganó la expulsión, sí, pero si miráis las estadísticas, el promedio tarjetero bajó considerablemente en la segunda mitad. Expulsar a alguien como Mourinho es algo que deja huella y más en el Bernabéu. Así que Paradas, desde ese momento, tuvo más cuidado, porque la reacción del Estadio ante su expulsión fue como si hubieran echado a cualquier buque insignia del Real Madrid, en la línea de Butragueño, Michel, Hierro o Raúl. El Real Madrid debe volver a ser una olla a presión y si Mourinho logra esto, será para mí el mejor entrenador que jamás haya pasado por nuestro banquillo.

Pero, aunque no lo parezca por lo ilusionado que estoy con nuestro entrenador, no me gusta todo lo que hace. Ya he comentado antes que no estoy del todo de acuerdo con lo de Canales. Para mí la culpa es 50% del jugador, por no implicarse más y 50% de Mourinho por poner en liza a Diarrá, ya que Canales no recibió un solo balón en condiciones y un media-punta debería contar con pases del medio-centro. ¿No dice Mou que hoy hablará con todos los jugadores, cara a cara, sobre lo desplegado ayer en el campo? Entonces que coja a Diarrá y le diga, simplemente, que aprenda a jugar al fútbol, porque no sabe. Durante la primera parte fue una auténtica rémora. El Real Madrid se vuelve muy lento con este indivíduo saca-dineros, sinvergüenza y aprovechado en nuestro centro del campo. Menos mal que Granero marcó un formidable golazo por la escuadra, tras una hábil jugada de Pedro León por banda derecha en el minuto dos, porque si no, es posible que la primera parte la hubiésemos visto con cierto nerviosismo, a medida que avanzaban los minutos.

Ciertamente el primer periodo fue inferior al segundo, pero el esférico estuvo casi siempre en campo del Murcia y observamos varios disparos a puerta del Real Madrid y unos cuantos centros peligrosos al área. Entre eso, el marcador a favor y la más que efectiva arenga de Mou al público (dentro y fuera del estadio) el partido se vivía como una fiesta.

En la segunda parte, con Cristiano y Alonso en el campo (sobre todo por el de Tolosa) la cosa cambió a mejor. Cayeron tres goles, que pudieron haber sido unos cuantos más. Si en la primera parte marcaron Granero e Higuaín, en la segunda lo hicieron Cristiano, Benzemá y Alonso. El gol de Cristiano llegó con un extraordinario pase de Di María, que entró durante la segunda parte. ¿Soy zurdo y me colocan por la derecha? No hay problema, me saco un impresionante centro de rosca con el exterior del pie izquierdo e imito lo que sería un pase con el interior del pie derecho. ¿Todavía hay alguien que piensa que tiramos 30 millones con la contratación de este extraordinario futbolista?

Benzemá marcó de penalti (provocado por Di María, inmenso en una colada por banda izquierda) y Alonso de falta directa. Sobre Benzemá diré que aún le queda mucho camino por recorrer. Poco a poco se va centrando, pero entiendo que hay que exigirle mucho más. Si se acusa a Canales de falta de nervio e intensidad, Benzemá no fue, precisamente, un ejemplo de ello.

La principal preocupación ahora mismo es la abismal diferencia entre titulares y suplentes. Supongo que es algo que Mou tiene entre ceja y ceja, porque siempre está enviando mensajes en este sentido. Veremos cómo evoluciona este menester, porque el Real Madrid necesita contar con el banquillo si quiere llegar a mayo con posibilidades en las tres competiciones.

Sin embargo hoy es un día para disfrutar. Goleada, madriditis profunda en la región nor-oriental de España (Piqué, por ejemplo, no hablaba hoy de la victoria de su equipo, sino del Real Madrid una y otra vez) y a Gijón, donde el año pasado nos robaron la liga al anular un golazo de Raúl (seguro que el bocazas de Piqué no recuerda eso).

Por cierto, ¿sabéis que el partido contra el Barcelona se jugará, por fin, un lunes a las nueve de la noche? ¡Qué despropósito! La última vez que el Real Madrid jugó partidos de liga en lunes, ganó la liga con Fabio Capello. Me da que la historia va a repetirse.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Liga 2010/11 Jornada 10


Por mucho que Mourinho elogiase en la rueda de prensa posterior al partido al Atlético de Madrid, los rojiblancos, ahora mismo, no son rival para el Real Madrid. Anoche se vio a un Madrid muy superior, que sentenció el choque en unos veinte minutos parecidos a los desarrollados el martes en Milán, sólo que en esta ocasión se saldaron con dos goles a favor.

El Real Madrid comenzó de forma fulgurante, con las líneas adelantadas, presión constante en campo contrario, muchas recuperaciones de balón y dinamita en ataque. Es decir, todas las bonanzas que reúne este equipo, que son muchas.

Tal fue el meneo que los nuestros metieron a sus vecinos de la orilla del Manzanares, que preveíamos una goleada de escándalo, similar a aquel 5-0 que Santillana y compañía endosaron, en su día, a sus rivales rojiblancos. Pero no, no fue así. Y creo que deberíamos detenernos un poco en esta circunstancia.

Con el Atlético muerto, el Real Madrid bajó el ritmo y permitió que el equipo visitante se metiera en el partido. No digo que haya que exigir al equipo una presión constante durante noventa minutos todos los partidos, máxime cuando Mou no hace rotaciones. Pero vuelvo a echar en falta el oficio de campeón, igual que lo eché hace unos días en Milán.

Entiendo que los jugadores no quieran quemar todas las naves antes de final de año, sobre todo por la circunstancia comentada de la ausencia de rotaciones. Pero una cosa es bajar el ritmo ofensivo y otra muy diferente ceder el control del balón al contrario y permitirle crear peligro. Me refiero al último cuarto de hora de la primera parte, en el que Casillas tuvo que emplearse a fondo. Un 2-0 es una ventaja importante, pero un 2-1 se convierte en un resultado peligroso, dado que sólo hace falta un gol para evitar la victoria. Y el Real Madrid, ciertamente, especuló un buen rato con el resultado.

La segunda mitad fue diferente, ya que el Atlético sólo creó peligro en una ocasión (un trallazo de Forlán al poste). Parecía que la cosa iba a cambiar, dado que en el primer minuto Higuaín enmudeció a los rojiblancos estrellando un zambombazo contra el poste derecho de un De Gea que hizo la estatua, pero no, los blancos decidieron contemporizar. ¿Cual es la diferencia entre esta segunda parte y el tramo final de la primera? Que el Atlético de Madrid tuvo un dominio infructuoso del balón durante buena parte del tiempo, sin crear peligro y sin sobreponerse, en ningún momento, a la espléndida defensa del Real Madrid. No es lo que el espectador deseaba, ya que todos hubiéramos preferido una goleada, pero es lo que pasó.

Los goles llegaron de manos (pies) de un inconmensurable Carvalho, que tras robar en defensa se incorporó al contraataque y terminó rematando a gol y de falta directa de Öhzil. No es mala táctica ceder el balón a tu rival (eso sí, cederlo donde interesa) y esperarle atrás. Con semejante resultado no les queda otra que atacar y dejar huecos en la retaguardia y este Real Madrid a la contra es mortal. Pero eso no terminó de resultar. Di María entró muy poco en juego, dedicándose más a tareas defensivas que a culminar contraataques. A Higuaín y Cristiano parece que, de golpe, les han vuelto las ansias, porque volvieron a pecar de estrés. En cuanto cogían el balón, chutaban, aunque estuvieran a cuarenta metros de la portería rival. Si en lugar de eso se hubieran dedicado a relanzar los contragolpes, levantando la cabeza y aprovechando los apoyos de Öhzil, Di María y un cada día mejor Khedira (a ver dónde están ahora sus detractores) el partido podría haber terminado en una goleada de escándalo.

En lugar de eso el Real Madrid empezó a regalar el balón con una facilidad tan grande, que el Atlético se creció y se metió en el partido. Afortunadamente los nuestros perdían el balón en zonas no comprometidas y nuestra defensa sigue siendo la mejor del campeonato.

Poco a poco Mou debería comenzar a dar minutos a los hombres de banquillo. Por la misma razón por la que ha mantenido a un once titular durante muchas jornadas, los suplentes, sin minutos, estarán muy por debajo del rendimiento esperado. Futbolistas como Canales, Albiol, Arbeloa, Pedro León y un resucitado Benzemá (parece que por fin se está espabilando) se me antojan muy necesarios de aquí a final de temporada. Y desde luego no se les puede pedir que estén al mismo nivel que los titulares, sin jugar minutos.

Ahora que somos líderes y aspiramos a todo, hay que estudiar los problemas, para evitarlos antes de que lleguen. Hay futbolistas vitales para el equipo y cuando no están, nos resentimos mucho. De la misma manera, hay que centrar de una vez a Cristiano e Higuaín; sinceramente, no entiendo qué les pasa. Ambos han marcado un buen número de goles (la cifra de Cristiano es estratosférica) pero cada dos por tres les vuelven la ansiedad y las prisas, como si quisieran meter el segundo gol antes que el primero y ese es un mal camino. Con Öhzil en estado de gracia, Marcelo cada día mejor y Alonso como mariscal, Cristiano e Higuaín deberían aprovechar a sus compañeros. Sólo tenéis que recuperar los vídeos de esta temporada: jugando así, goleadas (16 goles en tres partidos de liga consecutivos hace muy poquito), mientras que haciéndolo de forma individual, los resultados han bajado y las victorias, como en el caso de Milán, peligrado.

Digamos que las cosas van muy bien, aunque Mou, todavía, tiene trabajo para rato.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Champions 2010/11 - Jornada 4


Calentito, muy calentito está el madridismo con el señor Howard Webb. Hablamos del mismo patán que arbitró el España - Suiza del último mundial (¿recordáis cómo fue el gol de los suizos?), que también pitó la final de la Champions (Van Gaal no terminó, precisamente, satisfecho con su actuación de aquel día) y fue responsable de no expulsar a De Jong, en la finalísima del Mundial de Suráfrica, cuando casi destroza a Xabi Alonso con una patada a lo Bruce Lee, pero más bestia.

¿Por qué está considerado este infecto ser el mejor árbitro del mundo? Muy sencillo: hace lo que FIFA y UEFA le ordenan sin ningún pudor. Y claro, para Platini y toda la gentuza que puebla los altos cargos de estos organismos, mejor que mejor, ya que así pueden manejar a su antojo todo lo que suceda en sus competiciones (lo mismo que hicieron con Obrevo para que el Barcelona no cayese estrepitosamente ante el Chelsea en semifinales de Champions, en su supuesto gran año futbolístico).

Esto es una vergüenza. Un ultraje de ámbito internacional. El Real Madrid practicó ayer un fútbol de escándalo y así fue parado, con un arbitraje de escándalo. Gattuso debió haber sido expulsado no una, sino varias veces ya en los primeros cuarenta y cinco minutos. Por su parte, el autor de los dos goles locales, Inzaghi, nada más entrar en el campo agredió a Xabi Alonso, a unos cinco metros del árbitro asistente, que estaba mirando la acción (comprobadlo en las repeticiones televisivas) y a una distancia similar al colegiado principal, completamente de cara a la acción. ¿Roja? Pues va a ser que no, parece ser que a Webb le parece bien que inflen a palos al bueno de Xabi. ¿Y qué me decís del número 20 milanista? El lateral Abate salió con la misión de desquiciar a Cristiano Ronaldo al coste que fuere. Debió haber sido expulsado por agresión primero y por doble amarilla después, pero ni una ni otra. El caso es que logró éxito en su cometido, ya que anoche Ronaldo estaba más a darse de tortas con Abate que a jugar al fútbol.

¿Por qué entonces dice Mourinho que le gustaría tener a Webb en todos los partidos? Porque es un árbitro UEFA y es casi seguro que nos lo volvamos a encontrar. ¿Qué es mejor, cargar contra él o allanar el camino para un próximo arbitraje? Mourinho es muy listo y ha hecho lo que debía, pero el madridismo se acoge a una frase que ha pronunciado hoy Tomás Roncero: "Manda Webbos".

Y es que manda Webbos que el Real Madrid pase por encima al Milán y sólo se hable del árbitro. Manda Webbos que con el baño que les metimos ayer sigamos con la negra en este estadio, donde sólo hemos ganado en partido no oficial (¿recordáis la manita que Guti y compañía le endosaron en su centenario?). Y manda Webbos que, pareciéndonos a aquel Milán de Arrigo Sacchi que tan perfectamente elaboraba la táctica del fuera de juego, estuviéramos a punto de perder porque al señor juez de línea no se le pasó por los mismísimos Webbos, pitar un fuera de juego de Inzaghi, en el que incurrió por más de metro y medio. ¡MANDA WEBBOS!

Terminado ya mi lícito recurso al pataleo, he de decir que nuestro Real Madrid cada día juega mejor. Los que temíamos, con la llegada de Mourinho, un Madrid a lo Inter de Milán (confieso que fui uno de ellos) afortunadamente podemos admitir que nos equivocamos del todo. Los primeros veinte minutos de anoche fueron de un fútbol espectacular: el Milán no nos inquietaba dada la perfección con la que ejecutábamos la suerte del offside y el Real Madrid iba a ocasión de gol cada cinco minutos.

Los locales estaban totalmente amedrentados, porque la diferencia de clase, calidad, juventud, físico, táctica y todo entre uno y otro era abismal. ¿Qué pasó entonces? Por un lado el anormal de Webb y, por otro, la falta de puntería. Eso en la primera parte, claro, porque en la segunda los males fueron otros.

Este Real Madrid debe aprender de una vez por todas a tener oficio. Si en la segunda mitad vas por delante en un partido de Champions, has de aprovechar la ventaja. El Milán es el Milán, que nadie dude de que Milán y Real Madrid son los dos mejores equipos de la historia del fútbol. Sin embargo necesita urgentemente un recambio de su vieja guardia, lo mismo que evidenció la selección italiana en el último mundial. Con el resultado a favor, ¿por qué no retrasar un poco las líneas, dejar que se estiren, que traten de llegar a nuestra portería y entonces matarlos a la contra? Cristiano, Higuaín y Di María, tres flechas fulgurantes que podrían haber hecho estropicios si hubiera habido huecos. Pero no, el Real Madrid se dedicó a hacer ronditos en la segunda mitad, como si quisieran imitar al torpe Barcelona, que aburre y aburre con contínuo fútbol horizontal (que nadie se confunda, jogo bonito no es buen fútbol y el Barcelona practica lo primero).

Es que resulta incomprensible que, con ventaja en el marcador, te cacen en un contragolpe y te empaten. Vale que Pepe resbaló (por cierto, dos partidos consecutivos de Pepe para olvidar, a ver si capta el mensaje: perdemos, te quito del campo y el resultado mejora) y vale que Casillas no suele cometer esos fallos de posicionamiento (se comió un poquito el balón por adelantarse demasiado al pase) pero nos pillaron a la contra y eso, con ventaja en el luminoso, no es de recibo en un equipo campeón.

Por cierto, no quiero olvidar hablar del primer gol: Ramos, perfecto todo el partido, se adelantó a un pase del rival, recuperó el balón y montó el contraataque. Después Di María se encargó de centrar al corazón del área, a un hábilmente desmarcado Higuaín, que batió raso y de tiro cruzado al meta local.

Mientras Mourinho estallaba en chispas porque los suyos no terminaban de hacerle caso, llegó el segundo en un flagrante fuera de juego. ¿De qué nos sirve aplicar bien esta táctica si la rompe el árbitro? ¿Qué habría sido del recordado Milán de Arrigo Sacchi con asistentes tan demencialmente tarugos como los del señor Webb?

El atentado cometido contra el fútbol anoche hubiera sido ya tremebundo si el Real Madrid no hubiese empatado en el descuento, porque desde que el Milán marcó el segundo, Webb permitió a los locales perder todo el tiempo del mundo de una manera tan, tan, tan descarada, que llegué a pasar vergüenza ajena. Gattuso dos minutos en el suelo fingiendo un tirón (porque luego bien que daba saltos creyendo que nos ganaban), Pirlo se tiró casi cinco minutos con otra bochornosa interpretación de una lesión. En cuanto podían, un italiano al suelo. Un bochorno monumental para uno de los mejores equipos de este deporte. ¡Qué pena!

Mou había dado entrada a Pedro León y Benzemá y he aquí que los otrora castigados, resolvieron el partido. Benzemá centró a León, desmarcado dentro del área y éste fusiló por bajo a Abiatti. Empate a dos, lloros en Milán, clasificación obtenida (cosa que no logró Guardiola, que demostró su cobardía, falsedad y maldad cuando se encaró con Sobakken, técnico del Copenague y tuvo que huir lastimosamente para no ser apaleado por éste) y miedo metido en el cuerpo a nuestros rivales.

¿Por qué miedo? Porque cualquiera que viera el partido y no fuera un descerebrado, se daría cuenta de que el Real Madrid llegó a meter al mismísimo Pirlo en su portería. Porque las ocasiones se sucedieron por doquier y porque, de no haber sido por un árbitro que parece odiar a España y todo lo que representa, el Real Madrid habría dado un serio correctivo al Milán.

En fin. Sólo espero que se centren, que sigan en esta línea y que alguien dé un importante tirón de orejas a Cristiano Ronaldo, porque lo de fingir faltas y hacer el estúpido en el campo, es propio de Dani Alves, no de un buque insignia del Real Madrid.

Este año, campeones.

domingo, 31 de octubre de 2010

A pesar de Clos Gómez

El que es malo, es malo de solemnidad siempre en el mundo del arbitraje, por más que se trate de defender su labor. Una cosa es el error humano, al que todos tenemos derecho, pero otra muy distinta es el error intencionado. Con esto no quiero decir, aunque lo pienso, que Clos Gómez se equivoque intencionadamente en contra de los intereses blancos, pero la realidad es que siempre trata de perjudicar al equipo de Concha Espina. Bien es cierto que, a pesar de sus calamitosos arbitrajes en contra del Real Madrid, este cuenta sus partidos por victorias con el colegiado aragonés.

Ayer, no faltaría más, empleó dos varas de medir muy dispares: a los jugadores blancos les aplico el reglamento en su más estricta-literal y así, Marcelo en el minuto 72 y Carvalho, en el 77, vieron la cartulina amarilla por sendos agarroncitos en jugadas de forcejeo claro con el rival. Al Madrid ni agua, que es la consigna-predicación del cantabrón Sánchez Arminio, vividor donde los haya.

Digo dos varas de medir porque no aplicoo el reglamento con los locales con la misma severidad que con los visitantes. Baste recordar que en el minuto 14, Tiago Gomes, en las mismas barbas de Clos Gómez, pisó intencionadamente a CR7. Señaló la falta pero se olvidó de la amonestación que, con la vara que uso con el equipo blanco, era roja. Mínimo amarilla.

Tampoco fue amonestado el jugador local, Thormet, por zancadillear a Di María y evitar una contra del equipo visitante, en el minuto 17, como tampoco fue amonestado, por la misma causa y sobre el mismo jugador, Peña en el 25. No estaba por la labor de cortar el exceso de agresividad local, arma empleada por el entrenador local, "boquerón" Esteban.

Otra muestra de su parcialidad y de su falta de objetividad, algo que un buen colegiado nunca debe tener, la tenemos en el minuto 71. Ataque visitante, CR7 cede sobre Higuaín y se desmarca en busca de recibir la pared pero es derribado, delante del colegiado, sin balón. Mandó seguir pero no amonestó al infractor. Ni en el 84 señaló una clara falta, en la frontal del área, sobre el luso que era merecedora de amonestación. Resumiendo, el Hércules era merecedor de cinco amonestaciones, incluso una roja, y se fue de rositas. Por el bando visitante una acción de juego peligroso, la de Xabi Alonso, y se fueron con tres cartulinas amarillas.

En la labor de los asistentes cabe anotar dos errores en sendos fuera de juego señalados incorrectamente. El primero transcurría el minuto 54 cuando fue señalada posición antirreglamentaria de CR7 tras el gran pase de Xabi Alonso que lo dejó solo delante del guardameta local. El segundo fuera de juego mal señalado, minuto 73, a Valdez en su desmarque por la parte izquierda del ataque local y que evitó una contra peligrosa.

Nilo Campo
Socio nº 89.506, del Real Madrid

Liga 2010/11 Jornada 9


El Real Madrid demostró anoche algo muy importante en un equipo campeón: sabe sufrir. Así como en los últimos partidos de liga siempre marcaba en los primeros minutos, esta vez se encontró con un gol en contra en el minuto dos de partido, obra de nuestra bestia negra particular, David Trezeguet, que con la Juventus de Turín ya nos había marcado tres. ¡Hay que ver lo bien que se le da nuestro equipo!

El partido empezó mal. Vimos al Pepe más apático de toda la temporada, no sólo en la jugada del gol, sino en líneas generales. Cierto que el pase de rosca a Trezeguet fue perfecto, de esos que tanto me gustan porque el efecto evita que los defensas lleguen a despejar, pero Pepe caminaba mientras observaba con indiferencia el remate del ariete rival y eso no es de recibo. Si se lo criticamos a Benzemá, a Pepe también.

¿Estará pensando en su renovación? No lo sé, pero más vale que se espabile pronto, porque Mourinho dejó uno de sus recaditos, al afirmar en la posterior rueda de prensa que estaba molesto porque habían entrenado ese tipo de ataques del Hércules.

Mou, a diferencia de aquel fraude que padecimos la pasada temporada (Pellegrini) estudia a conciencia a sus rivales. Había preparado a sus defensas para que las peligrosas entradas por banda, tan típicas en el equipo alicantino, no surtieran efecto. Así que, al ver cómo encajábamos un gol a las primeras de cambio, el entrenador portugués se mosqueó y con razón.

Y pudieron haber sido más. El equipo local olió sangre, vio al Real Madrid tocado y se lanzó en peligrosas incursiones por ambas bandas. El Real Madrid parecía no hacerse con el control del partido, a pesar de tener un mayor porcentaje de posesión. Pero si tenes el esférico y no lo traduces en fútbol, dicha posesión es bastante infructuosa.

Así las cosas, entre la velocidad de juego del Hércules, nuestra mala puesta en escena y Clos Gómez (por si no os acordáis de él, es ese tipejo que frente al Atlético de Madrid nos anuló tres goles legales y expulsó sin razón alguna a Van Nistelrooy, a pesar de lo cual vencimos por 1 - 2). Prefiero dejar el estudio sobre el árbitro a Nilo, porque no me quiero cabrear, pero fue vergonzoso. Como muestra del tipo de arbitraje padecido, dejo una jugada de auténtica ciencia ficción: la amarilla a Marcelo. Creo que no fue ni falta, pero bueno, dos jugadores pugnan por el balón, hay cierto contacto (pero no con los pies, sino con los costados)... Se puede pitar falta, pero ¿Amarilla? Clos Gómez es una vergüenza, como Undiano Mallenco, el "gominas" y algún que otro siervo de Villar. Pero me da que este año, ni por esas.

La segunda mitad fue otro cantar. El Real Madrid salió más enchufado. Los futbolistas querían el balón, lo buscaban, sin embargo el Hércules, muy bien plantado, conseguía que el dominio blanco no se tradujera en ocasiones claras de gol. Xabi Alonso lo intentaba desde fuera del área, pero los laterales seguían sin alcanzar la línea de fondo (imagino que, entre otras cosas, porque temían los peligrosos contraataques por banda alicantinos).

Hasta que por fin Cristiano la lió. Sacó un poderoso chut desde fuera del área que el meta Calatayud fue incapaz de blocar; el despeje fue a parar a Di María que, emulando al gran Raúl como el más listo de la clase, se adelantó a todos y marcó.

Parecía que todo iba a ir rodado desde entonces pero no fue así. Cierto que el Hércules dejó más espacios, cosa que aprovechó Xabi Alonso para meter certeros centros en profundidad, casi siempre buscando a Higuaín. Pero unas veces la defensa y otras los asistentes (lo de los linieres y el fuera de juego fue de escándalo) evitaban el tan ansiado gol de la victoria.

A la media hora de segunda parte Mou entendió que el empate no nos servía, así que arriesgó. Me encanta tener un entrenador que lee los partidos (Pellegrini no lo hacía). Así que quitó a un central (evidentemente Pepe) y dio entrada al delantero que le quedaba en el banquillo: Karim Benzemá. Otros técnicos, cuando necesitan goles, cometen el error de sustituir a un centrocampista por un delantero. Cuantos más hombres hay en el centro del campo, mayores son las opciones de que se suministren balones a los delanteros. Así que Mou hizo lo que debía.

El miedo era saber cómo iba a reaccionar Benzemá. ¿Veríamos al de siempre o de una vez por todas iba a aprovechar su oportunidad? Digamos que se quedó a medio camino. Intervino en los dos goles y hay que felicitarle por ello, pero tampoco vimos a un futbolista que saltara al campo a muerte. Por el bien del Real Madrid, lo mejor que podría pasar es que se recuperase, pero de momento no lo veo. Lo de ayer será una buena inyección psicológica, así que habrá que mantenerse a la espera.

A los siete minutos de la entrada del galo, un descomunal Marcelo (incomprensible que no vaya convocado con su selección) entro por banda izquierda, sorteó a todos sus rivales y dio el pase de la muerte a Benzemá. El francés chutó con ganas, pero Calatayud despejó en primera instancia. Ahora bien, ¿qué pasa cuando tienes a tantos delanteros en el campo? Que aumentan las posibilidades de que un rechace dentro del área vaya a parar a los pies de uno de ellos. Le tocó a Cristiano y no falló: 1 - 2.

Y Mourinho, más listo que el hambre, mientras Cristiano se iba a por la grada con la mano en la oreja a modo de "a ver qué gritáis ahora, paletos" (lo de "paletos" es cosecha mía, influencias de ese genio apodado Guti) el técnico madridista preparó un doble cambio en un visto y no visto: Öhzil e Higuaín fuera del campo, Albiol y Arbeloa dentro. Cuando necesitó poder ultraofensivo, jugó con tres delanteros, dos laterales convertidos en extremo, un media-punta, un centrocampista organizador, y tres defensas, de los cuales uno, Khedira, pasaba más tiempo en campo contrario que en el propio. Y cuando necesitó defender el resultado en un corto espacio de tiempo (con el descuento faltarían unos diez minutos) jugó con dos centrales, dos laterales defensivos, tres hombres en el centro del campo, de los cuales dos (Marcelo y Khedira) hacían labores de contención como interiores y Cristiano, Di María y Benzemá como flechas para intentar matar el partido a la contra.

Todo funcionó a las mil maravillas. Di María se hizo con un balón (encomiable cómo trabaja este chico partido a partido, vamos, que me parece que va a resultar barato) envió en profundidad a Benzemá que parecía adquirir velocidad con el paso de los minutos; éste levantó la cabeza, vio a Cristiano, le puso un balón medido y el portugués anotó la sentencia.

Aún pudo llegar un cuarto, que habría supuesto un hatt-trick de Cristiano, que está que se sale. Pero parece ser que un topo maléfico en el césped hizo que, tras dejar atrás a defensas y portero, chutase fuera.

¿Sabéis qué? Me encanta que silben e increpen a Cristiano fuera de casa. La razón es muy simple: ¿visteis qué obus lanzó en el gol del empate? ¿y la distancia desde la que envió su misil? Fue tal la rabia con la que golpeó al balón, con todo el empeine, que a pesar de hacerlo desde su casa, Calatayud sólo pudo despejarlo a duras penas. Y luego llegó el segundo, el tercero y el portugués todavía no tenía bastante. Desde luego, el siete del Real Madrid tiene un digno heredero en este estratosférico jugador.

Es una victoria importante. El Hércules, que nadie se engañe por ser un recién ascendido, es un equipo muy complicado (que se lo pregunten al Barcelona, que perdió contra ellos en el Nou Camp). Además, tenía ganas de saber cómo afrontaría el Real Madrid un partido que no empezase bien, ya que en los últimos tres de liga, así como en el de Champions contra el Milán, al cuarto de hora el marcador ya nos era favorable por dos goles y este Real Madrid, con el resultado a favor, es mortal. Ahora ya sabemos que, con el marcador en contra, también sabemos reaccionar.

La pena es que perdiéramos en baloncesto. Había un doble duelo Madrid - Alicante, en fútbol y en basket. Sintiéndolo mucho he de decir que en el deporte de la canasta, los alicantinos son muy, pero que muy malos, así que esa derrota se va a sentir.

El Real Madrid ve las orejas al lobo

El Real Madrid empata a 2 contra el Valencia,  en la segunda jornada de liga, en el primer partido  de esta temporada disputado e...