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miércoles, 29 de septiembre de 2010

Champions 2010/11 - Jornada 2


Tengo a Mourinho por un entrenador metódico, trabajador e inteligente. Lo apunta todo, lo estudia a fondo y, como pudimos comprobar hace algunos meses, un día en que quedaron al descubierto sus apuntes sobre un partido, lo controla todo al detalle. Por todo ello no me cuadra lo que vi anoche a menos, claro está, que no haya visto partidos del Real Madrid el año pasado o que no haya preguntado a nadie por el trabajo de la última temporada.

Me refiero a la disposición táctica del centro del campo. ¿Recordáis la cantidad de veces que critiqué el año pasado a Pellegrini por posicionar a Lass por delante de Xabi Alonso? Pues ayer otra vez. Viendo la última media hora del partido frente al Espanyol, pensaba que anoche Mourinho repetiría al colocar de inicio a Khedira, Lass y Alonso. En el partido de liga citado, Xabi tuvo libertad para organizar el juego, tanta que fue, en mi humilde opinión, su mejor media hora en lo que llevamos de temporada. Lo lógico era que anoche, dada la disposición inicial con tres delanteros, era que en ataque Lass se incrustase entre los dos centrales y los laterales llevasen el peso del ataque en las bandas. Sin embargo quien efectuó ese trabajo fue Xabi Alonso, de tal manera que Lass jugó prácticamente de media-punta. Y pasó lo que pasó: falta de ideas, lentitud en la circulación del balón, juego previsible y cero goles.

Cuando un equipo hace lo que el Auxerre o el Levante, es decir, montar un fortín atrás al más puro estilo catenaccio, abusar del fútbol vertical es un error. Es necesario mover la defensa para encontrar huecos y eso se consigue moviendo el esférico de banda a banda, haciendo correr a los defensores rivales. Pero no sirve de nada que los laterales se incorporen al ataque si, por mucho que se ocupen las bandas, el juego se queda en individualidades de uno u otro, ya que tanto Cristiano, como Higuaín y Benzemá, parecían obsesionados por llegar a la meta contraria en jugada personal y no como resultado de una serie de combinaciones.

Entre la falta de paciencia de los nuestros (y estoy empezando a pensar que la culpa es de Mourinho, que tanto les exige que salen excesivamente extramotivados) y que en los últimos cinco minutos de la primera parte, el Auxerre decidió adelantar líneas y terminar dicho período inquietando por dos veces a Casillas, el panorama era francamente desalentador.

Pero llegaron los cambios y ahí Mourino acertó de pleno. Quitó del campo al perjudicial Lass y a Benzemá, para dar entrada a Öhzil y Di María. Lo hizo en torno al minuto 73, muy tarde para mi gusto, pero lo suficientemente efectivo para llevarnos los tres puntos. Öhzil jugó en la posición donde lo había estado haciendo Lass y claro, el resultado fue como la noche y el día. Por su parte, un descomunal Di María hizo de todo por la banda izquierda por dos motivos: el apoyo ofrecido por Marcelo por detrás de él y su actitud. Di María se comportó como un jugador de equipo. Entraba por banda izquierda (por fin la suya) y o bien centraba con peligro o bien chutaba, lo que incomodaba bastante a la, hasta ese momento, apacible zaga local.

Así, en una jugada en la que el balón circuló de banda a banda, Di María recibió un balón desde la derecha, lo bajó con el pecho y batió con frialdad al meta rival, tanto que valdría tres valiosísimos puntos, ya que con ellos, la clasificación para octavos se puede fraguar únicamente con los partidos que restan en el Bernabéu (ganando los de casa sumaríamos doce puntos, lo que, tal y como va el grupo, creo que asegura terminar en primera posición).

Espero que Mou haya tomado debida nota de la situación. Las bandas son importantes pero hay que saber utilizarlas (no basta con ocuparlas). Xabi Alonso es quien debe dirigir los designios del equipo y no Lass. Y, por último, el equipo necesita menos ansias y más paciencia, tener la posesión, desesperar al rival, hacerle correr y, cuando la oportunidad surja, dar el mazazo. Pero quererer meter el segundo gol antes que el primero, no es buena idea.

Nos queda el affaire Pedro León. La rueda de prensa de Mourinho el lunes fue, para mi gusto, desmedida. Sin embargo, aunque no me gustaron las formas y a pesar de que Pedro León es un futbolista muy de mi agrado, me posiciono a favor del entrenador. Según los chicos de Cuatro, parece ser que Mou ordenó a León, el día del Levante, seguir al lateral Asier del Horno cuando éste se incorporase al ataque y el interior madridista decidió obviar las órdenes de su técnico. Si no respetamos al entrenador, mal vamos. Me gusta que el técnico tenga personalidad y mande en el vestuario, ahora bien, debería hacerlo con todos. Me refiero al caso Cristiano Ronaldo, que está absolutamente desatado, lo cual es perjudicial para él y para el equipo.

Tengo curiosidad por ver cómo evoluciona esto. El domingo por la noche, la respuesta.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Liga 2010/11 Jornada 5


El partido del sábado frente al Levante ha levantado las voces de alarma en el madridismo. Pero, ¿ha sido el partido en sí o la prensa? No es que yo terminase muy conforme con lo que hizo nuestro equipo, pero tanto como para pensar que otra temporada en blanco, no.

Cada vez que los defensores de Mourinho (y aunque al principio no lo tuve claro, me decanto por este grupo) hablamos acerca de cosas como que un equipo no se hace dos días, que hace falta tiempo para que los jugadores se acoplen y demás, suena a excusa, pero no es así, es la realidad. Tenemos un ejemplo muy cercano con el Barcelona. El Real Madrid de Bernd Schuster aventajó al final de la última liga ganada por los blancos, hace dos años, en dieciocho puntos, a un equipo muy similar al que el año siguiente ganó tres títulos y robó otros tres (mi memoria es excelente y el barcelonismo debe a Obrevo Champions, Supercopa de Europa e Intercontinental). ¿Qué cambios hizo Guardiola? Fichó a un lateral, reforzó el centro del campo con un futbolista de corte defensivo y poco más. Era un equipo hecho a base de años jugando juntos, de tal manera que ahora juegan de memoria, que simplemente necesitaba reforzar algunas líneas. ¿Y pretendemos que nuestro Real Madrid consiga eso en pocos meses? Eso no puede ser.

Llevamos muchos años cayendo en octavos en la Champions y eso hace mella. Pero la culpa no es de Mourinho, que acaba de llegar. ¿Cual ha sido la tónica de todas estas temporadas? Echar al entrenador. En ocasiones fue un acierto, pero ¿siempre era culpa del Mister? Así es imposible conformar un equipo que nos dé alegrías durante un cierto número de años, como aquel que consiguió, entre otros títulos, tres Champions en cinco temporadas.

Entiendo que el sábado nos aburrimos. El Levante se quedó agazapado atrás y lo normal es ganar a estos equipos. Además el juego del Real Madrid era espeso, sin ninguna velocidad, entre otras porque la circulación apenas existía, en favor de excesivas individualidades de los hombres de ataque. Di María, en banda derecha, regateó mucho más que centró. El argentino lo intentó, corrió, buscó portería... Pero desde esa banda difícilmente va a enviar un buen centro. Si Mourinho insiste en jugar con extremos a pie cambiado, debería utilizar carrileros, me refiero a laterales que suben constantemente al ataque. Sin embargo el sistema no es ése, dado que Mou exige un rigor defensivo que no permite alegrías a sus laterales. ¿Qué sucede con esto? No se alcanza la línea de fondo, la defensa rival no tiene necesidad de abrirse, se juntan todos dentro de su área, hay menos espacios para entrar y el juego, indefectiblemente, se embarulla.

Cristiano en la izquierda tiene un comportamiento similar al de Di María: intenta el desborde una y otra vez. El portugués tiene la posibilidad de desbordar pegado a la banda, dado que es bastante ambidextro, pero nunca busca el pase de rosca desde allí. Además se comporta más como un media-punta llegador que como un centrocampista de banda.

Y después está Öhzil. Alguien que juega entre líneas y tiene la difícil capacidad de dar el último pase, debe recibir el balón cuando se desmarca. Pero Di María no centra, Cristiano tampoco e Higuaín, desesperado, hace lo que Raúl años atrás: termina en el centro del campo a ver si así toca algún balón. Así que las poquitas veces que Öhzil tenía el balón en buenas posiciones de ataque, Higuaín no estaba para recibir el esférico.

Hablando del delantero argentino, se está desesperando. Comenté hace unos días que tenía miedo de que esto pudiera suceder y, lamentablemente está pasando. Nada más comenzar el partido recibió una falta en banda, cerca de la medular y desde el suelo soltó el pie. Si llega a impactar con el infractor, le podría haber costado la roja. Entre que recibe pocos balones y que falla las ocasiones de las que dispone (tuvo hasta tres muy claras) el pobre está desesperado.

Por detrás de los cuatro jugadores mencionados, Xabi Alonso es otro que, al igual que Higuaín, también se desespera. Como sabéis, me gusta hacer comparaciones. Si os fijáis en la última media hora de Xabi Alonso contra el Espanyol y la comparáis con lo acaecido el sábado, veréis que es como la noche y el día. Ésa media hora final de la jornada anterior, Alonso parecía el de la selección española, un tipo que derrocha talento en el centro del campo enviando pases largos, cortos, diagonales... Pero para ello una serie de jugadores deben correr al hueco, buscando los desmarques. Eso, desgraciadamente, no se produjo el sábado. Así que atacar a Khedira por no aportar nada en la creación del juego, cuando el problema no son los centrocampistas, sino el comportamiento de los hombres de delante, no me parece acertado (es lo que han hecho varios medios nacionales).

A pesar de pobre y lenta circulación del balón y de la previsibilidad de un equipo en el que las individualidades priman por encima del conjunto, el Real Madrid, en condiciones normales, debió haber ganado el partido con relativa comodidad. A las tres claras ocasiones de gol de Higuaín mencionadas anteriormente hay que sumar dos de Cristiano (una de cabeza y otra de vaselina), una de Di María solo delante del portero (también trató de ejecutar una vaselina), un remate de Ramos completamente solo dentro del área que envió a la grada y una llegada bastante clara de Marcelo que terminó en nada. Es decir, jugando mal generamos siete buenas ocasiones de gol, además de jugar casi todo el partido en el campo del Levante. Y no es normal, vista la pasada temporada, que hombres como Cristiano e Higuaín fallen tanto. Así que tengo la esperanza de que el gol llegará, los ánimos se calmarán, los futbolistas comenzarán a coger confianza (creo que es la razón de que Mourinho repita una y otra vez el once inicial, a pesar del cansancio acumulado) y comenzaremos a ver buen fútbol. Pero para eso, queridos amigos, debe pasar tiempo. Y me temo que en este aspecto todo lo que se refiera a prisas, no es un buen consejo.

El juego mejoró con la entrada de Pedro León y Benzemá. La razón es obvia: León abre campo, Benzemá era un delantero más para poder recibir los medidos pases del ex del Getafe y, además, Marcelo subió muchas veces al ataque en la última media hora de partido. Pero el gol no llegó.

Si me lo preguntáis, yo jugaría con León en banda derecha, Di María en banda izquierda e Higuaín en punta de ataque. A partir de ahí haría variaciones con Cristiano Ronaldo, Öhzil y Canales: Cristiano puede jugar en ambas bandas o compartiendo ataque con Higuaín; Öhzil y Canales son medias-punta y como no todos pueden jugar, iría rotando la posición de Cristiano según a conveniencia. Y en ocasiones como el sábado, con un equipo que se encierra atrás y renuncia al ataque, muy sencillo: rombo con Alonso y Öhzil en los dos vértices centrales, Di María por la izquierda, León por la derecha e Higuaín y Cristiano de delanteros.

Mourinho parece verlo de otra forma (el hecho de que defienda su proyecto no implica que deba estar de acuerdo con todo lo que hace) y, de momento, defensivamente muy bien pero ofensivamente no tanto (en cinco partidos seis goles marcados, uno encajado). Habrá que dar tiempo, eso que tan difícil resulta en el madridismo, pero no queda otra. A ver qué pasa el martes en Champions.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Liga 2010/11 - Jornada 4


Cuando comenzó esta temporada hice propósito de hablar menos de los árbitros. Sin embargo, tras las penosas, lamentables y, sobre todo irreales declaraciones de entrenador y presidente del Espanyol, no puedo callarme. Sánchez Llibre tiene razón cuando dice que Clos Gómez debería estar en preferente, porque es muy malo. Sólo tenéis que recordar aquel infame arbitraje frente al Atlético de Madrid, cuando escamoteó al Real Madrid tres goles legales y expulsó injustamente a Van Nistelrooy. Pero ¿puede quejarse el Espanyol del arbitraje de ayer? ¿El penalti no fue penalti? Pues mira, sí lo fue, pero es que hubo otros dos: uno por otro despeje por manos de un defensa y otro por fortísima agresión sobre Higuaín, que también habría implicado roja. ¿Y la segunda amarilla a Pepe? El central portugués mete el brazo tratando de ganar la posición de forma ilegal, pero en ningún momento se produce agarrón alguno, por lo que no merecía amarilla. Ahora bien, ¿por qué no es roja la entrada sobre Cristiano? Galán entra con todo, impactando sobre la pierna de apoyo de Cristiano a la altura de su tibia, lo que pudo haberle destrozado la pierna en mil pedazos. Como afortunadamente no fue así, ¿hay que perdonar la roja? Yo creo que no.

Olvidando a esta panda de llorones y a toda la prensa que, una vez más, se hará eco para seguir remando a favor de corriente (y como todos sabéis, dicha corriente es pro-Barcelona) el Real Madrid volvió a tener dificultades para sacar el partido adelante. Al igual que sucediera en San Sebastián, el equipo volvió a partirse en dos, lo que devino en dos consecuencias: menor presencia en ataque y mucho peligro en área propia. De hecho fue el Espanyol quien gozó de la primera ocasión importante, en una acción en la que consiguieron superioridad numérica en el lado débil de su ataque. Ramos tuvo que vascular hacia el centro, lo que permitió que Callejón chutase a placer. Afortunadamente salió fuera.

El Real Madrid presentaba, de inicio, dos problemas importantes: no profundizaba lo suficiente por banda y no presionaba de forma uniforme. Higuaín me recordó en ocasiones a Raúl, cuando el antiguo gran capitán presionaba la salida del balón y el resto miraba. La clave de los primeros partidos, en los que se generaron continuas ocasiones de gol, fue la presión de todo el equipo, lo que permitía robos de balón en campo contrario, siempre muy peligrosos. Pero ayer estos robos se hacían, sobre todo en campo propio, obra en su mayoría de Lass.

Imagino que a muchos les gustaría ayer el centrocampista francés. A mí no. La razón tanto para unos como para mí es obvia: jugó exactamente igual que como lo hacía, en su día, el sobrevalorado Makelelé. Corrió muchísimo, recuperó muchos balones, presionó (siempre a quien llevaba el balón, pocas veces a quien podía recibir el pase)... Y, como Makelelé, fue una auténtica nulidad en ataque, muy fallón en los pases y muy torpe para dar salida al esférico con la velocidad y la visión de juego requeridas.

Alonso se encontraba muy solo en la elaboración de las jugadas. De hecho la entrada de Khedira en la segunda mitad hizo que viéramos un tramo final del tolosarra espectacular, ya que arropado por el alemán pudo nutrir de todo tipo de pases a sus compañeros, mientras Lass seguía corriendo por ahí "como pollo sin cabeza".

Otro que mejoró mucho fue Cristiano. Se relajó, volvió a jugar en equipo, combinó con los compañeros y se notó. El gol de Higuaín se debe, en gran medida, a un preciso pase del portugués, en una acción en la que, curiosamente, CR7 corría por banda derecha. ¿Por qué lo digo? Porque el partido comenzó, una vez más, con Cristiano por la izquierda y Di María por la derecha. No fue todo el partido así, pero el ataque se resintió por lo que he comentado al principio: nadie ganaba la línea de fondo en las bandas. Las poquitas veces en que se consiguió (la mayoría fue Marcelo) siempre fueron seguidas de ocasiones importantes.

Habría que empezar a comparar al Real Madrid que se enfrentó a Mallorca, Osasuna y Ajax con el de los últimos dos partidos. El primero era un bloque sólido, mientras que éste se parte en dos muchas veces. Mourinho lo achaca al poco tiempo de preparación entre partidos (miércoles - sábado - martes) y al cansancio del equipo. Yo lo achaco a que todavía falta rodaje, además de la soledad que vivió Alonso junto a Lass (comparad las partes primera y segunda del ex del Liverpool y podréis comprobarlo). Cuando veo estas cosas añoro a Gago, mucho mejor centrocampista que Lass. De todos modos, lo del cansancio tiene fácil solución, señor Mourinho: ¿y las rotaciones? Creo que ayer debió haber utilizado, además de a Gago en lugar de a Lass, a Pedro León por banda derecha, ya que no acumula exceso de minutos en este inicio de temporada.

El caso es que seguimos ganando. Espero que conforme pase el tiempo, el equipo vaya a más. Si hace una semana defendí que hay que dar tiempo al proyecto, no voy a cambiar de parecer a los pocos días. Con Cristiano mejorado, ahora mismo lo que más me preocupa es la facilidad con la que el equipo se ha dividido en los dos últimos partidos, así como las pocas rotaciones.

Hablando de banquillo, Benzemá aprovechó su pequeña oportunidad con un buen gol. Espero que sea un buen presagio y que el francés, por fin, se lo tome en serio.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Liga 2010/11 - Jornada 3


No me gusta que haya elementos externos que distraigan al equipo. Llevamos toda la semana a vueltas con la Federación Portuguesa de Fútbol detrás de Mourinho. Si Valdano no miente, los lusos no se han puesto en contacto con el Real Madrid para solicitar al técnico, lo cual es bastante poco ético. Y por si fuera poco, Mourinho la lía con ciertas declaraciones que si bien llegaron tras disputar el partido en San Sebastián, podrían hacer daño en la preparación para el próximo partido, ya que traerán cola. La prensa no va a dejar el asunto fácilmente, así que veremos cómo termina. Por mi parte, creo que deberían darle un pequeño tirón de orejas al técnico, que ha sido quien ha aireado todo, ya que no he visto por ningún sitio declaraciones oficiales ni de Portugal ni del Real Madrid.

El equipo anduvo un tanto despistado en Anoeta, aunque no creo que fuese por el afaire extreportivo del que acabamos de hablar. Tras unos primeros quince minutos esperanzadores, el equipo dio un paso atrás, dejamos de recuperar balones en campo contrario, perdimos eficacia en la presión y no se defendió bien. Alonso y Khedira no funcionaron como se esperaba y el Real Madrid se terminó partiendo en dos, lo que devino en un peligroso correcalles que podría haber terminado con cualquier resultado posible.

Ayer no defendimos bien. Ramos recordó su peor versión del año pasado (nunca me cansaré de repetir que me gusta mucho más como central que como lateral) de manera que su banda fue un peligro constante. Llegó a desesperar a Mourinho quien, en el tramo final del partido, se mostró muy airado lanzando una botella contra su propio banquillo (por cierto, su ayudante, el de las gafas, ni se alteró, será que lo conoce bien). Hablo de una jugada en concreto en la que la permisividad del sevillano obligó a Casillas a volver a demostrar que, hoy por hoy, es el mejor portero del mundo.

Ya que hablamos de errores defensivos, en el gol encajado habría que preguntar a Carvalho por qué perdió de vista a su par. Tamudo le ganó la espalda, Carvalho se movió tarde para intentar dejarlo en fuera de juego y tuvimos nuestro pequeño susto particular.

Acostumbrados como estábamos a ver a todo el equipo atacar y defender, como una auténtica piña, lo del sábado me sorprendió. Como ya he dicho el equipo estaba partido. Alonso no supo dominar el juego, Khedira corrió como un maratoniano pero sin aportar nada al juego del equipo y los hombres de delante, que iban por libre, padecieron el estrés particular de Cristiano Ronaldo.

El año pasado Ronaldo completó una temporada fantástica. No sólo marcó 33 goles a un ritmo de casi un gol por partido (35 encuentros disputados) sino que se distinguió por ser capaz de elegir, en una décima de segundo, la opción correcta. Es lo que diferencia a los grandes cracks del resto. Sin embargo anoche, tanto Öhzil como Higuaín terminarón más que hartos. Me acordé del partido que enfrentó en el mundial a España contra Portugal. En los últimos minutos de aquel partido nadie acompañaba a Cristiano en el ataque, porque sabían que no iba a soltar el balón. Y claro, pegarse un sprint hacia delante para nada, no es plato de buen gusto. Con Öhzil e Higuaín cerca, Cristiano tuvo muchas oportunidades para combinar con ellos y a buen seguro, de haberlo hecho, el marcador habría sido más contundente a favor del Real Madrid. Pero se empecinó en llevar sobre sus hombros todo el peso del partido y casi nos cuesta los tres puntos.

Lo que más me gustó, como seguro que muchos ya habréis adivinado, fue ver a Di María en su banda natural, la izquierda. Fue un constante martillo para la Real Sociedad, a quien le costaba mucho pararlo. Entrando por la izquierda Di María es imprevisible, pues puede sacar un centro desde la banda o driblar hacia dentro. De hecho así marcó el primer tanto del equipo, un auténtico golazo por la escuadra, con folha seca, conseguido con la derecha. Haciéndome eco de sus palabras, con la pierna que no usa.

La primera mitad dejó un dato curioso: la posesión había sido muy pareja (51%/49%) y las ocasiones más claras habían sido para los donostiarras. Un preciso centro de Xabi Prieto fue rematado incomprensiblemente fuera en los primeros minutos (fue uno de esos pases de rosca que tanto me gustan). Aunque la más clara se produjo en jugada de uno contra uno frente a Casillas, tanto que todo el estadio gritó gol, ya que el efecto óptico daba esa sensación.

El público se mostró muy hostil. Y el árbitro se dejó influenciar. No se atrevió a pitar un claro penalti (unas manos dentro del área simulando la célebre "zamorana") y permitió a los locales repartir a diestro y siniestro. Como dice mi buen amigo Nilo, un árbitro debe tener personalidad y Mateu Lahoz, desde luego, no la posee (el año pasado ya nos dio algún que otro disgusto). Otros como el Barcelona no tienen esos problemas. Acabo de ver el Atlético - Barcelona y ha sido de vergüenza, tanto la lamentable actitud de los rojiblancos, que vagaban por el campo como almas en pena, como el arbitraje. El supuesto partido más atractivo de la jornada ha resultado un completo fiasco, muy aburrido. El Real Sociedad - Real Madrid fue mucho más vistoso, por aquello de que fue un constante toma y daca por ambos equipos. Fue uno de esos partidos que no gustan a los entrenadores pero sí a los aficionados.

Así las cosas, se juntó todo: ambiente de olla a presión en nuestra contra, arbitraje casero, muchas faltas (Pepe casi volvió a perder los nervios) y, sobre todo, un equipo desunido, fallando en la presión y con un centro del campo que no funcionó. Y aún así ganamos, ya que, afortunadamente, la calidad de nuestros futbolistas permite que, en alguna individualidad, nos llevemos el gato al agua. Primero fue Di María, en el tanto ya comentado y luego Cristiano de falta directa, aunque el tanto fue concedido finalmente a Pepe, que desvió el balón con su espalda, sorprendiendo al meta local.

Espero que el partido haya sido sólo un accidente y el martes, contra el Espanyol, volvamos a ver al Real Madrid de encuentros anteriores. También espero que Mourinho se centre en su trabajo (que es lo que tiene que hacer) y sepa reconducir a Cristiano, porque como siga así, veo tormenta en el horizonte.


jueves, 16 de septiembre de 2010

Champions 2010/11 - Jornada 1


Tras el último partido en liga, salí en defensa del equipo y de Mourinho porque habían chutado 21 veces contra la portería defendida por Ricardo, guardameta de Osasuna. Ahora lo haré con mayor ahínco ya que frente al Ajax, los disparos fueron 35. ¿Quién es capaz, a día de hoy, de efectuar 35 tiros contra la meta rival en un mismo partido? Si esto es fútbol ultradefensivo y cerrado, entonces no sé de esto.

El Real Madrid se comportó anoche como una piña. Hablamos de jugadores comprometidos, que se ayudan tanto en defensa como en ataque. La presión al Ajax fue constante, de tal manera que los holandeses apenas si llegaron a crear peligro. El propio Casillas reconoció haberse aburrido, aunque demostró al final del partido que, por mucha inactividad que tenga, sus reflejos de felino aparecen a la mínima ocasión, despejando un difícil balón aprovechado en rechace por un delantero rival.

Pero comentaba que también se ayudan en ataque. ¿Recordáis en los últimos años las veces que un centrocampista del Real Madrid tenía el balón y no sabía a quien pasar? Eso no sucedió anoche, ya que en cuanto Alonso, Khedira u Öhzil portaban el esférico, siempre tenían dos y tres opciones de pase. Me viene a la cabeza la goleada del Liverpool, la cual fue achacada injustamente a Gago. Si tenéis oportunidad de volver a ver dicho encuentro, fijáos en las posibles líneas de pase del argentino, ya que no tuvo ninguna. Tampoco apoyos.

Al hilo de los males del pasado, hay una cosa que nunca entenderé: ¿Di María por la derecha? No es que el argentino estuviera mal (en el minuto 60 pasaron una estadística que decía que ya contaba con seis chuts, alguno de ellos peligrosísimo) pero no vimos un pase desde la banda derecha hasta que entró Pedro León en el tramo final del partido, a excepción, claro está, de alguna subida esporádica de Arbeloa, que entró en el once en lugar de un lesionado Ramos (sobrecarga muscular).

Hemos comentado tantas y tantas veces lo fácil que resultaba defender a Robben cuando jugaba en banda derecha, que ver a Di María en dicha demarcación me produce una terrible sensación de déjà vu. Robben marcaba goles en contraataque o cuando las defensas rivales estaban descolocadas. Como el holandés era muy habilidoso, rápido y espectacular cuando marcaba (este deporte vive mucho de ese tipo de cosas) todos tan contentos, sin embargo en cuanto los defensas le impedían la salida hacia dentro, se acabó Robben. Recuerdo especialmente un marcaje que le efectuó Capdevilla con el Villarreal, sin ayudas de ninguna clase: él solito concediéndole la banda para evitar así que llevara a cabo sus diagonales. Y Robben desapareció.

Hay futbolistas que pueden jugar a banda cambiada, como Cristiano Ronaldo, ya que utilizan ambas piernas. Sin embargo no es el caso de Robben ni de Di María. Veremos cómo sigue esta cuestión.

Hablando de Cristiano: ¿no hay nadie en el Real Madrid capaz de decirle que no debe echarse el peso del mundo a sus espaldas? Está tan extramotivado y tan presionado que él mismo es su mejor defensa. Con todo lo que tiene el Real Madrid en ataque, la responsabilidad es de todos, no sólo de él mismo. Pero el portugués se autopresiona de tal manera que resulta dañina, tanto para él como para el equipo. A ver si Mourinho hace de psicólogo y consigue relajarlo, porque sería una pena que perdiéramos a un futbolista de tan alta calidad por problemas de ansiedad.

Desde que comenzó la liga hemos tenido un problema: la falta de puntería. Los partidos frente a Mallorca, Osasuna y Ajax debieron haber terminado con goleadas, sin embargo en el primero no marcamos, en el segundo metimos uno y en este tercero dos. Si eso significara que en el siguiente marcaremos tres y así sucesivamente, me daría por satisfecho, desde luego. Unos hablan de rachas goleadoras, pero creo que el propio Mourinho dio con el quid de la cuestión: quizá los hombres de delante presionan tanto que luego fallan por cansancio acumulado. Si ése fuera el caso, lo lógico es que en todos los partidos, los delanteros fueran siempre sustituidos en la segunda parte. De ahí que Mourinho quiera a otro delantero para completar la plantilla. Veremos qué pasa con este asunto.

Por último, terminaré como en el pasado partido de liga, alabando a Öhzil. El Bayern de Munich dijo que no lo fichaban porque era irregular... De momento, dos partidos consecutivos en el Bernabéu y dos sonoras ovaciones. El público del Bernabéu es muy frío (lo hemos debatido estos días) pero también muy entendido y no se pone en pie así como así. El media-punta alemán es muy completo, destacando por ser un auténtico generador de juego. Con él y Canales tenemos calidad en la media-punta para muchos años.

Cada día que pasa el Real Madrid se muestra como un equipo más y más competitivo, duro, rocoso y con mucha llegada. El día en que la puntería vuelva a nuestros delanteros, causaremos auténticos estragos.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Carta número 52

Os dejo la carta número 52 publicada en el Diario Deportivo As. Si queréis ver el enlace original, podéis hacerlo pinchando aquí: ¡Qué grande eres, Nadal!

Edgar Ayala Ruiz (Pamplona (Navarra))

Pero... ¡Qué grande eres, Rafa Nadal!

Edgar Ayala Ruiz | 15/09/2010

A sus 24 años, Rafael Nadal ha logrado ser el séptimo tenista, en toda la historia de este deporte, que ha conquistado los cuatro títulos de Grand Slam. Para que os hagáis una idea de la gesta, figuras como Sampras, John McEnroe o Björn Borg no lo consiguieron. Los últimos en ganar los cuatro grandes, formados por Australia, Roland Garros, Wimbledon y Open USA, fueron André Agassi y Roger Federer. Casi nada.

Nadal cuenta ya en su palmarés con nueve torneos de Grand Slam, récord absoluto de campeonatos Master 1000 (se lo arrebató hace poquito a Agassi), tres Copas Davis, el oro olímpico de Pekín... Sólo le falta la Copa Master, ésa que enfrenta a final de año a los ocho mejores de la temporada, para presumir de ganarlo todo. ¿Y ahora qué? Su próximo reto debería ser tratar de destronar a Roger Federer como mejor tenista de todos los tiempos, honor que, de momento, el suizo posee con todo merecimiento. Dada la juventud del manacorí, que tiemble Federer, ya que si las lesiones le respetan, nuestro Rafa es un hombre mágico que puede, como demostró el lunes, hasta con las inclemencias del tiempo. Enhorabuena, campeón.

martes, 14 de septiembre de 2010

Otra vez el "Amigo" Teixeira Vitienes

Por repetitivo y reiterativo que parezca, es la pura realidad. Los árbitros españoles, en la liga doméstica, son muy malos. Para muestra, un botón, el recién mundialista, Undiano Mallenco, permitió que Gurpegui continuara en el terreno de juego, tras su brutal entrada sobre el Kun Agüero. El argentino se fue lesionado y el vasco continúa campando a sus anchas, por el terreno de juego.

Teixeira Vitienes fue el designado para el Bernabéu. Nuestro “amigo” Teixeira. El usurpador de la última liga al Real Madrid. Anuló un gol legal a nuestro capitán, Raúl, la temporada pasada en el Molinón, por una mano de Kaká. No fue mano (yo lo presencié en directo y vi bien como el balón da en el pecho del brasileño) pero la mente retrograda de un asistente, a 20 metros de distancia, vió mano y el ínclito Teixeira anulo el gol, cuando él estaba a escasos 3 metros de distancia. Dos puntos que significaban un título de liga.

El mismo que, como no, le perdonó la expulsión a Busquets tras mostrarle la 2ª cartulina amarilla. Solventó su “error” adulterando el acta al adjudicarle la tarjeta a Llorente, jugador rival. Las imágenes de TV demostraron, claramente, que la tarjeta se la mostró al jugador culé. Vosotros, que soy buenos entendedores, huelga decir que camiseta lleva por debajo de la camisa.

Pues el sábado volvió a repetir una de las suyas, por más que diga Camacho y alguno de sus camachitos. Para empezar, minuto 16, la patada por detrás, cuando ya no estaba a distancia de disputar el balón, puesto que el jugador madridista ya lo pasara, de Puñal sobre Benzema, era roja, se mire por donde se mire. Es la clásica patada de impotencia en el partido del colegio. Tonta e innecesaria. Debió de entender agresión y haber expulsado a Puñal. Y, para más INRI, volvió a adulterar un acta. Esto es lo que pone en el acta:

A.- AMONESTACIONES

- Real Madrid C.F.:

+ En el minuto 53 el jugador (7) Dos Santos Aveiro, Cristiano Ronaldo fue amonestado por el siguiente motivo: jugar el balón con la mano, cortando la posibilidad de ser jugado por un adversario

+ En el minuto 83 el jugador (12) Vieira Da Silva Junior, Marcelo fue amonestado por el siguiente motivo: derribar a un contrario en la disputa del balón

- Club Atlético Osasuna:

+ En el minuto 19 el jugador (10) Puñal Martinez, Francisco fue amonestado por el siguiente motivo: derribar a un contrario en la disputa del balón

+ En el minuto 44 el jugador (7) Reina Aranda, Carlos fue amonestado por el siguiente motivo: alejar el balón del lugar desde donde se iba a efectuar una puesta en juego

Repito y reitero, no está disputando el balón. Llego muy tarde y, a pesar de todo, soltó la coz.

Tampoco quiso aplicar el reglamento, por más que reciban circulares y traten el tema en las reuniones sobre los codazos, y Aranda (vaya noche la suya, se dedicó a emplear medios antideportivos durante los 67 minutos que permaneció sobre el terreno de juego) se fue de rositas por el suyo sobre Pepe. Luego fue amonestado, por desplazar el balón, en el minuto 44 y que debió de ser otro en ser expulsado. Tampoco fue amonestado otro jugador navarro por el que le dio a CR7, ni tampoco Pandiani cuando saltó por detrás y sacó el brazo impactando sobre Khedira. Como digo, señaló la falta pero no amonestó a los infractores.

Dentro de las áreas hubo dos jugadas que bien pudieron ser sendos penaltis. La falta de una repetición clara hace que lo deje en duda, aunque me mojaría y diría que son los dos, pero más claro el segundo. El primero, a la salida de un córner en el minuto 36, es por un agarrón-empujón sobre Khedira. El segundo, minuto 81, es sobre Higuaín cuando el argentino se planta solo delante de Ricardo y remata cruzado. El guardameta desvía el balón en una de sus paradas de la noche, pero un defensor, Damia, golpea sobre el argentino en su afán de bloquear el remate. Para mi es falta y expulsión al ser el último defensor. La nobleza, o las ansias de marcar, de Higuaín le facilitan la labor al no dejarse caer.

Otro detalle que llamó mi atención fue las contras que nos truncó al señalar falta, unas veces real y otras inventada, no dando la ley de la ventaja y evitando unas claras contras. Así, como ejemplo, tenemos una en el minuto 23 en donde el asistente (creo que el mismo que el del Molinón, lo comprobareé) se inventa una falta de Pepe sobre Juanfran.

En el minuto 52 se inventó otra falta, de Xabi Alonso, que tampoco era. Otra contra clara malograda. Incluso señalo una falta de Khedira sobre Camuñas estando de espaldas y que es imposible que la viera, que tampoco era. Ni amonestó a Monreal cuando cometió una falta intencionada para evitar la contra de Ozil.

Finalizando el encuentro, en el minuto 87, no dio la ley de la ventaja al señalar la falta de Sergio Ramos sobre el guardameta osasunista, Ricardo. Aquí si perjudico al Osasuna pero de ahí a manifestar que el árbitro los perjudico y que el que repartió fue el Madrid, va un abismo Sr. Camacho.

No quiero dejar de reseñar la mano del Villarato en el Estercolero Nuevo. Mascherano, que ya tenía una amonestación, cometio una falta sobre Drenthe que era merecedora, también, de amonestación. Significaba su expulsión en el día de su debut. Los fichajes de Guardiola son de lo más acertado.

Nilo Campo
Socio del Real Madrid nº 89.506

domingo, 12 de septiembre de 2010

Liga 2010-11: Jornada 2


¿Recordáis la primera temporada de Fabio Capello en el Real Madrid? El Hércules de Alicante venció en los dos partidos de liga que se enfrentó al Barcelona de Ronaldo y Robson. Ayer, en la segunda jornada, el Hércules volvió a vencer a los culés en campo propio por 0-2, un resultado bastante corto a tenor de las oportunidades desperdiciadas, en especial por Trezeguet, aquel delantero francés de la Juve que siempre anotaba cuando se enfrentaba al Real Madrid en Champions. ¿Se repetirá la historia? Esperemos.

Aquel Real Madrid fue tratado injustamente por la mala memoria de muchos. Si echáis un vistazo a los resultados de aquel año, el Real Madrid marcó varios goles en muchos de sus partidos. Sólo entre Raúl, Mijatovic y Suker anduvieron cerca de los 70 goles. El caso es que no fue el mismo Capello que el regresó al Real Madrid años después.

Con Mourinho todavía no sabemos si nos vamos a encontrar al del Inter, al del Chelsea o a uno nuevo y la razón es que esto no ha hecho más que empezar. Al inicio de pretemporada vimos un gran fútbol aunque eso, después, cambió, al cambiar a un esquema que no potencia demasiado el juego por bandas. Es algo parecido a lo que vimos en el Chelsea con el entrenador portugués: un equipo muy fuerte atrás, sin fisuras, que poco a poco va metiendo al rival en su propio campo a base de potencia. En el Inter era diferente, con un esquema ultradefensivo. Personalmente no me gusta ninguno de los dos, ya sabéis que me encantaría ver a Pedro León en una banda y Cristiano o Di María en la otra, con un 4-4-2 en diamante o un 4-4-1-1, con triángulo en el centro entre los dos medios-centros y el media-punta.

Ahora bien, independientemente de mis gustos, es innegable que anoche el Real Madrid mereció haber goleado a Osasuna. Veintiún disparos a puerta, de los que algo menos de la mitad fueron ocasiones clarísimas de gol. Podemos discutir sobre si el esquema nos gusta más o menos, pero ayer no falló Mourinho, los que fallaron fueron los delanteros, que parecen tener la pólvora mojada en este inicio de liga.

Mou dispuso en el campo a una defensa de cuatro, con Ramos y Marcelo de laterales y Pepe y Carvalho de centrales. Pepe, aún falto de ritmo (acaba de salir de una lesión) cometió demasiadas faltas, pero Carvalho estuvo sublime. Perfecto en todas las suertes defensivas (cubrir al hombre, salir al corte, colocación...) también tuvo presencia en ataque, no sólo en las jugadas a balón parado, sino también sumándose al contragolpe. De hecho así llegó el único gol del partido, en una jugada magistral: golpe franco a favor de Osasuna; los rojillos cuelgan el esférico al corazón del área y Cristiano, en un espectacular escorzo, despeja de tacón hacia Khedira; el alemán levanta la cabeza y pasa en profundidad a su compatriota, Öhzil, que profundiza por banda izquierda; a todo esto Cristiano, como si de Carl Lewis en sus mejores tiempos se tratara, ya se encontraba dentro del área rival (un sprint de área a área encomiable), Öhzil centra, Cristiano chuta, Ricardo despeja como puede, el balón vuelve a Cristiano, levanta la cabeza (vamos, que no siempre es individualista, comencemos a ser justos) cede a Carvalho que también venía corriendo desde área propia y gol. Mourinho nos gustará más o menos pero esta jugada de gol es propia de un gran fútbol, de un claro conocimiento de conceptos a la hora de montar un contragolpe. Y marcar un gol a la contra no significa que todo el partido se haya jugado así.

En el centro del campo el Real Madrid partió con Alonso y Khedira como medios-centro (parece que se van compenetrando mejor) y Öhzil de media-punta. Hay que rendirse al joven alemán, que fue ovacionado al final del partido por el Bernabéu. Su puesta en escena fue perfecta, tanto en ataque como en defensa. Muy listo, siempre se anticipaba a sus rivales recuperando importantes balones en campo contrario y con una visión de juego extraordinaria, fruto de la cual el Real Madrid contó con numerosas ocasiones.

Los otros tres que entraron de inicio fueron Cristiano, Higuaín y Benzemá. Vais a decir que le tengo manía, pero no hay color entre los dos primeros y el francés. ¿Cuántas veces visteis a Benzemá encarar a un rival? No recuerdo más de dos. ¿Y chutar a puerta? Por el contrario, tanto Cristiano como Higuaín no pararon. Estos dos exponen, arriesgan e intentan de todo, Benzemá, hoy por hoy, no es así. ¿Tiene potencial para ello? Es posible y ojalá explote un día de estos pero, hasta el momento, está muy por debajo de lo que debe exigirse a un delantero del Real Madrid.

Cristiano e Higuaín estuvieron fallones de cara al gol, pero volvieron loca a la defensa rojilla. Además dispusieron de abundantes y claras oportunidades de cara al marco rival, lo que implica que, de seguir así, no será normal que el Real Madrid termine sus partidos anotando únicamente un gol. El argentino fue el jugador más adelantado, pero Cristiano corrió por todo el campo y con bastante sentido. Como ya hemos dicho antes, despejó en el área propia el balón que terminó en el gol de Carvalho, pero se movió por ambas bandas y por la media-punta con mucho criterio. Me gustaría destacar una acción en la que recibió en banda derecha, corrió hacia la medular llevándose a dos defensas mientras Higuaín se desmarcaba hacia el área, centró en cuanto consiguió el hueco al argentino y la acción no acabó en gol por el paradón de turno del meta Ricardo.

Parece una constante en el Real Madrid que los porteros rivales han de lucirse. Sucedió en Mallorca (allí también debimos haber ganado con comodidad habida cuenta de las ocasiones) y anoche en el Bernabéu, donde Ricardo culminó una actuación muy por encima del resto de sus compañeros, quienes, bochornosamente, se dedicaron a embarullar el juego, cometer faltas por doquier, protestar sin parar, llorar... Aunque para llorón Camacho, que volvió a echar la culpa de sus derrotas al árbitro. Lo lleva haciendo desde que entrenaba al Espanyol, así que no me voy a extrañar de nada. Fue un futbolista referencia para el madridismo, pero desde que es técnico, no es más que una vergüenza. ¡Qué pena!

Hubo pitos en ciertas fases del partido (como el propio Mou dijo, el aficionado es quien paga y tiene todo el derecho del mundo a protestar), no vimos un fútbol vistoso, Cristiano tuvo momentos de excesivo individualismo (pero, como ya he explicado, no siempre estuvo así) y fallamos lo que no está en los escritos. Sin embargo vimos a un Real Madrid muy superior, mandando en el campo, creando mucho peligro, con futbolistas implicados que creen en este proyecto.

No será jogo bonito, pero creo que vamos por el buen camino. Pediría un poquito de paciencia, pero si creéis que lo mejor es despedir al entrenador en la segunda jornada, sin dejarle trabajar (he leído críticas desmesuradas) vosotros mismos.

Aquí somos del Real Madrid. Los que no lo sean, por mucho que digan que lo son, que se marchen al blog de Dani Buyo, ese que despotrica contra Raúl, Guti y todo lo que signifique Real Madrid. Por aquí, preferimos analizar también las cosas buenas, que las hay y muchas. HALA MADRID.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Carta número 51

La carta número 51 publicada en As tiene que ver con la reivindicación del gran año de Iker Casillas. Si queréis ver el enlace original, pinchad aquí: Casillas merece el balón de oro.

Edgar Ayala Ruiz (Pamplona, Navarra)

Iker Casillas merece tener el Balón de Oro


Edgar Ayala Ruiz | 09/09/2010

Últimamente se dicen muchas cosas acerca del Balón de Oro. Hace poco leí que no sólo se fijaban en la trayectoria del último año del jugador en cuestión sino también en lo que hacen los futbolistas fuera del campo, como campañas solidarias, viajes extradeportivos y cosas por el estilo. Esto último fue la inverosímil excusa que le dieron en su día para no premiar a Raúl con el galardón en cuestión.

Sin embargo, eso no es cierto. Si evocamos el último Balón de Oro que ganó el brasileño Ronaldo, resulta que pasó toda la temporada lesionado, recuperándose para el Mundial donde fue pichichi y campeón con su selección, lo que evidencia que cuando hay Copa del Mundo o Eurocopa, el galardón suele ir hacia el futbolista más destacado en dichas competiciones y no se tiene en cuenta su temporada.

¿Y quién ha sido el jugador más destacado del Campeonato del Mundo? Diego Forlán lo hizo bien pero se quedó en semifinales, ya me pareció excesivo que fuese nombrado como mejor jugador del Mundial. ¿Andrés Iniesta? Jugó de maravilla todo el Mundial, marcó el gran gol de la final, sí, pero ¿quién fue el verdadero artífice de que España no cayese en cuartos frente a Paraguay y de que La Roja pudiese alcanzar la prórroga en la final?

Ese hombre es Iker Casillas. Sin sus continuos paradones estaríamos otra vez en casa en cuartos. El problema es que para los premios individuales en fútbol, los porteros parecen no contar.